Dos mexicanos a contracorriente de la concepción del gobierno federal en torno al Cambio Climático pronunciándose en la COP 25

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“En una magistral conferencia de nuestro paisano, Joseluis (así se escribe su nombre) Samaniego Leyva, quien es el Director de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para el Desarrollo de América Latina y el Caribe (CEPAL), mostró las estadísticas, bastantes grises, de los esfuerzos que se hacen para combatir el Cambio Climático en América Latina con algunas excepciones ejemplares como Costa Rica y Uruguay, dos pequeñas naciones que han transitado hacia las Energías Renovables y la protección de ecosistemas de manera decisiva.

La CEPAL también presentó un documento muy interesante escrito por Joseluis y Alicia Bárcena, Directora Ejecutiva de dicha organización, que también es mexicana.

En la introducción del documento denominado: “La Emergencia del Cambio Climático en América Latina y el Caribe”, Bárcena escribe: “Frente a la emergencia climática, que da sentido al Acuerdo de París, se hace evidente la renuencia de algunos actores a masificar las Energías Renovables y a salir del modelo fósil. Esto impide que se alcance las economías de escala necesarias para la transición. Se refuerza así la inercia de las economías alrededor de las opciones más intensivas de carbono”.

Más adelante, en la introducción del documento, se dice: “Las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional -(También conocidos como NDC’s por sus siglas en inglés.
Esta aclaración es mía)- son a su vez, la expresión no vinculante, pero no por eso menos real de los límites o presupuestos de carbono.

Dicho de otro modo, las contribuciones representan la cantidad total de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que deberían emitirse al llevar a cabo toda la actividad económica nacional, lo que introduce la cuestión de cómo hacer mejor uso de esa cantidad”. Más adelante se afirma que “El costo de no cumplir las metas es dañar la reputación del país y, en términos del planeta, continuar con el aumento de temperatura”.

Bárcena y Samaniego tienen muy claro que el Cambio Climático es real, que es urgente actuar ante esa amenaza, que los combustibles fósiles son los mayores causantes de dicho fenómeno, y que los países tienen que emprender acciones que descarbonicen sus economías mediante propuestas más ambiciosas en sus NDC’s basados en sus presupuestos de carbono (la Ley General de Cambio Climático le da validez legal a los NDC’s). De no hacerlo la reputación de los países será puesta en cuestionamiento.

La administración actual ha tenido estrechos contactos con la CEPAL y ha alabado los esfuerzos de ese organismo. Uno se pregunta entonces, ¿por qué no se le hace caso a sus recomendaciones sobre la emergencia climática y se sigue actuando como si nada pasara?

La Secretaría de Energía (SENER) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) son, en la práctica, negacionistas del Cambio Climático, más efectivos que el presidente de Estados Unidos Donald Trump, que no pudo imponer en los generadores norteamericanos, el uso del carbón ni un subsidio que se pretendía otorgar a las plantas nucleares de aquel país. Tampoco ha podido el propio Trump impedir el desarrollo de las Energías Renovables que, en cantidades absolutas y relativas, son más abundantes que en nuestro país”.

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