Sin techos solares comunitarios aumentará la pobreza energética

Share

David Montaudon, Gerente de Comunicación de Hannover Fairs México.

SPM

Negar el acceso tecnológico de las energías verdes y el derecho a un ecosistema sostenible a las comunidades más marginadas y pobres del país, se traducirá en un incremento exponencial de la pobreza energética y de salud para millones de mexicanos en los siguientes años.

Con la “no” publicación de los acuerdos A/034/2019, A/002/2019 y A/005/2019 —los cuales ya habían sido aprobados por la CRE en 2019— se instaura, a nivel federal, una especie de prohibición administrativa al desarrollo de esquemas colectivos para la Generación Solar Distribuida (techos solares) y a las nuevas tecnologías de almacenamiento de energía, para dar preferencia a la generación eléctrica por carbón y petróleo bajo un esquema monopólico.

Esta contrapropuesta gubernamental a la Transición Energética renovable que se vive a nivel global no sólo terminará por afectar más el ambiente de inversiones en el país, a toda la industria nacional de las Energías Renovables, Pymes y hogares mexicanos, sino que perjudicará, principalmente, a las comunidades más necesitadas de la República Mexicana y a nuestro invaluable patrimonio natural, reconocido por la Naciones Unidas.

Hoy, México tiene el gran reto de combatir la pobreza energética —hogares que cuentan con un abastecimiento deficiente e insuficiente— que afecta al 36.7 por ciento de la población, equivalente a 12 millones de hogares, así como a 35 mil hogares que carecen por completo del servicio eléctrico y se encuentran en el inhumano estrato de pobreza extrema energética, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el INEGI.

De este universo, más del 60 por ciento pertenecen a familias de la rica diversidad cultural de 68 pueblos indígenas que habitan todos los estados del país y que, en muchos casos, son los encargados de salvaguardar nuestra mega diversidad biológica que se encuentra a lo largo de nuestras 182 áreas Naturales Protegidas donde habita 12 por ciento de la diversidad terrestre del planeta, que convive armónicamente con comunidades como los huicholes, tarahumaras, lacandones y otomíes, entre muchas otras.

Llevar el servicio eléctrico a la mayor parte de la población mundial fue uno de los grandes retos del siglo pasado. Según las últimas cifras del Agencia Internacional de Energía, en la actualidad, 860 millones de personas aún no cuentan con este servicio esencial para el desarrollo debido a los enormes retos económicos y físicos de llevar electricidad a los lugares más remotos del planeta a través de infraestructura convencional (toneladas de fierro y cable).

De acuerdo con un estudio de la Alianza Global de Baterías del World Economic Forum, la cadena de valor del almacenamiento de energía fusionada con los techos solares, valuada en 150 mil millones de dólares permitirá, en tan solo una década (2030), dotar de electricidad a 600 millones de personas, crear cinco millones de empleos verdes en las economías emergentes y reducir el 30 por ciento de las emisiones globales por energía y transporte a nivel global.

Gracias al rápido avance tecnológico, las economías de escala, la competitividad de las cadenas de valor y la creciente especialización de la mano de obra, en la última década, los costos de los paneles solares se han reducido 90 por ciento, mientras que los de la generación fotovoltaica han descendido 82 por ciento de acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA, por sus siglas en inglés). En el mismo periodo, los precios de las baterías de Ion de Litio han caído 87 por ciento hasta alcanzar el precio de 156 dólares/kWh en la actualidad (BloombergNEF).

De esta forma, las tecnologías de Energías Renovables están desplazando rápidamente a las energías fósiles en todo tipo de industrias y ciudades, al mismo tiempo que acortan la brecha de la pobreza energética en el mundo; en especial, en aquellas partes del planeta donde existen comunidades donde la orografía dificulta la llegada de servicios básicos o en aquellas comunidades dedicadas a preservar la biodiversidad más importante de la humanidad.

A través de novedosos esquemas de financiamiento e incentivos fiscales, gobiernos, empresas, Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), comunidades y hogares en todo el mundo están impulsando nuevos modelos de negocio que les permiten dar vida a diversas formas de cooperativas solares, creando así un nuevo modelo de desarrollo energético sostenible y democrático de prosumidores; sociedades organizadas y autosuficientes que pueden producir, consumir y almacenar su propia energía.

Como lo revelaría el estudio de la GIZ “Generación Distribuida Colectiva en México” —publicado tan sólo unos días antes de que la CRE vetara el acuerdo que regularían dicha modalidad— los modelos de negocio que emanarían de la Generación Solar Distribuida residencial y comercial bajo esquemas de autoconsumo, arrendamiento y renta de espacio, permitirían una mayor participación social en la Transición Energética sostenible, el aumento de la independencia energética, la reducción de costos de instalación, la generación de fuentes locales de trabajo, la diversificación de la matriz energética, la reducción de emisiones contaminantes y ahorros en el costo de la energía eléctrica a usuarios finales.

Foto: IHS Invested in the EDGE-cdertified Waterfall Park. Located outside Johannesburg.

Banco Mundial. Incorporación Financiera Internacional

En Alemania, país que nos lleva 20 años de ventaja en la Transición Energética renovable, pero que cuenta con menos de la mitad de la irradiación solar diaria que recibe México, más del 50 por ciento de su capacidad energética renovable proviene de la propiedad privada. Hasta la fecha, existen más de 900 cooperativas energéticas con más de 160 mil socios.

Barrios solares como Schlierberg en Freiburg cuentan con 60 viviendas con paneles solares que les permiten generar cuatro veces más energía de la que consumen, evitando el uso de hasta 200 mil litros de petróleo y la emisión de hasta 500 toneladas de CO2 a la atmósfera cada año, además de contribuir a electrificar otras regiones debido a su excedente de electricidad verde.

En México, aún estamos lejos de este escenario, aunque ya nos encaminábamos hacia esta transición gracias a la Reforma Energética. En los últimos 10 años, la Generación Distribuida ha tenido un crecimiento exponencial, donde el 99 por ciento de los contratos corresponden a la energía fotovoltaica que hoy alcanza los 975 MW y representa un mercado de 129,893 usuarios de sistemas fotovoltaicos en todo el país. Incluso, la misma CRE prevé que el crecimiento de la Generación Solar Distribuida en 2020 sea de hasta 45 por ciento a pesar del COVID-19.

Sin embargo, después del golpe autoinfligido de la CRE a las reglas de operación de los techos solares comunitarios y a los sistemas de almacenamiento de energía, se tendrá que hacer una revisión a la baja de esta forma de generación de energía limpia y democrática, así como el impacto que esto tendrá en el desarrollo de las comunidades más pobres de México.

También se tendría que revisar el costo de oportunidad de no poder emprender proyectos como Kara Solar en Ecuador, donde diferentes actores y la comunidad Achuar crearon un sistema para electrificar sus casas y transportarse en canoas con paneles fotovoltaicos para transportarse a lo largo de 67 kilómetros de los ríos Pastaza, frontera entre Ecuador y Perú, y Capahuari, en cuyos márgenes viven aproximadamente 21,000 miembros de esta comunidad.

Quizás también, deberíamos preguntarnos por qué en México no se podrían llevar acabo modelos de negocio de Generación Solar Distribuida comercial como el techo solar instalado en el Nissan Motor Parts Center de Ámsterdam, proyecto financiado mediante un programa nacional de crowdfunding entre residentes y Nissan, el cual genera la suficiente energía fotovoltaica para abastecer a 900 hogares y evitar la emisión de 1,17 millones de kg de CO2 al año.

Si quieres aprender más de estos temas y enterarte de los múltiples beneficios de los techos solares y los sistemas de almacenamiento de energía, te invitamos a que asistas Solar Power México, la feria líder de la industria fotovoltaica en México y Latinoamérica, a celebrarse del 18 al 20 de noviembre de 2020, en el Centro Citibanamex de la CDMX.

Para mayor referencia sobre SPM 2020 visita el sitio web de SPM: http://www.solarpowermexico.mx/

The views and opinions expressed in this article are the author’s own, and do not necessarily reflect those held by pv magazine.

Este contenido está protegido por derechos de autor y no se puede reutilizar. Si desea cooperar con nosotros y desea reutilizar parte de nuestro contenido, contacte: editors@pv-magazine.com.