“Cuando las Energías Renovables sean un tema seriamente instalado en la discusión pública, éste se enriquecerá con las aportaciones de mucha gente”

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“No obstante que existen sistemas de almacenamiento asociados a estas energías, construir sistemas energéticos renovables que se conjunten con sus respectivos sistemas de almacenamiento, para contrarrestar su intermitencia, como lo pueden ser las baterías o volantes, es algo demasiado caro y en esos términos dichas alternativas energéticas no son competitivas.”

Los anteriores son testimonios de una amplia entrevista que el titular de la Subdirección de Negocios No Regulados (Generación) de la Comisión Federal de Electricidad, ofreció a Francisco Javier González Quiñones, del equipo de investigadores del INEEL, instituto que en semanas recientes colocó en línea la edición número cuatro de su revista digital Transición Energética.

José Manuel Muñoz Villalobos, Subdirector de Negocios No Regulados (Generación) de la CFE

Hoy, con la autorización del equipo que prepara la edición trimestral del INEEL, reproducimos una de las preguntas realizadas a Muñoz Villalobos, en la cual plantea una serie de ideas que invitan al debate entre los conocedores del tema de Energías Renovables y que, sin duda, abonan al análisis sobre la pertinencia de incrementar la generación de energía a través de las tecnologías limpias como son la fotovoltaica y eólica, principalmente.

La edición de Transición Energética está dedicada, en la mayoría de sus textos, a las centrales termoeléctricas y su repotenciación, rehabilitación y modernización.

Los procesos señalados son, indica la edición, herramientas tecnológicas ampliamente usadas en el mantenimiento correctivo y preventivo aplicado a las centrales eléctricas en particular a las hidroeléctricas y termoeléctricas para atender su problemática de obsolescencia tecnológica.

Con relación a las Energías Renovables y los procesos de repotenciación de las centrales termoeléctricas, Manuel Francisco Fernández Montiel, ingeniero perteneciente al claustro del instituto señala en la sección Ciencia al Descubierto: “Es conveniente que se modernicen tanto las Centrales Termoeléctricas convencionales como las de Ciclo Combinado, con el fin de contar con energía suficiente para respaldar la variabilidad de las (energías) renovables, así como para diferir la inversión que se deba hacer en sistemas de almacenamiento de energía y en más centrales de energía renovable. Se debe revisar si las hidroeléctricas pueden aportar en este rubro”.

Y a manera de conclusión, Fernández Montiel lanza una idea que parece definitiva en relación con la dependencia hacia los hidrocarburos durante los próximos lustros: “Es cierto que las energías renovables seguirán creciendo en los próximos años para buscar mitigar las emisiones relacionadas con la industria eléctrica mundial. Pero también es cierto que, en nuestro planeta, seguiremos dependiendo durante algún tiempo de los combustibles fósiles, en especial del gas natural para generar la electricidad que requeriremos. En este contexto, México no será la excepción”.

Cambio Climático no podría estar ausente en esta nueva edición de la revista digital del instituto. Sin embargo, la narrativa de los investigadores Susana Carreón, Ana Teresa Celada y Víctor Salcido, toma un rumbo distinto a lo expuesto durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la COP 25, que concluyó el pasado viernes 13 de diciembre en Madrid, España.

Mientras en la capital europea se hizo énfasis en que la temperatura del planeta podría escalar hasta los 3.2° Centígrados, rebasando por mucho los 1.5° Centígrados que serían los deseables para fin del presente siglo evitando situaciones climatológicas hoy inimaginables, las ideas presentadas en Transición Energética toman otro rumbo:

“Los noticiarios incluyen casi siempre una sección con las predicciones del tiempo, la cual escuchamos con desconfianza pues parece no existir nada más incierto que ello: en un día pronosticado como soleado, de pronto pueden aparecer unos nubarrones que desencadenan en una tormenta torrencial; o pueden pronosticarse lluvias y ese día estar despejado y con un sol esplendoroso. Por otra parte, entre las principales noticias también se escucha sobre las iniciativas del gobierno para abordar el tema del cambio climático, el cual se dice es el problema más serio que enfrenta la humanidad. Ante esto, con gran confusión uno se pregunta: ¿Cómo puede hablarse de cambio climático si ni siquiera se puede predecir bien el clima del día siguiente?

El cambio climático conlleva grandes desafíos científicos, políticos, culturales y psicológicos de la vida en el antropoceno, es decir, en la época del impacto de la actividad humana sobre el planeta”.

A continuación, reproducimos la pregunta que Francisco Javier González, le formula al Ing. José Manuel Muñoz Villalobos, de la Comisión Federal de Electricidad:

“RTE: ¿Cómo vislumbra la evolución de las energías limpias renovables en el contexto del Sector Energético Mexicano?

JMMV: Sin duda, el tema de las energías limpias renovables, como la fotovoltaica, la eólica y la termosolar, es fundamental, pero varios de sus aspectos deben ventilarse abiertamente en el espacio público, por ejemplo, sus costos, principalmente los de respaldo, y regulación, que corren a cargo del resto de las unidades de la CFE.

No obstante que existen sistemas de almacenamiento asociados a estas energías, construir sistemas energéticos renovables que se conjunten con sus respectivos sistemas de almacenamiento, para contrarrestar su intermitencia, como lo pueden ser las baterías o volantes, es algo demasiado caro y en esos términos dichas alternativas energéticas no son competitivas.

Lo que está pasando en México y el resto del mundo es que los sistemas de energía renovable intermitente se complementan con el resto del sistema existente o junto con la planta renovable intermitente se construye otra convencional. Ya en México, conectados a la red pública de transmisión eléctrica hay más de 10,000 MW, de los cuales aproximadamente 4,500 MW son fotovoltaicos y otros tantos son de viento y si se siguen construyendo en un plazo corto tendremos unos 15,000 MW. Más allá de sus primeros beneficios: ahorrar combustible y disminuir las emisiones contaminantes, las energías renovables implican los costos ya mencionados que no son considerados en su implementación y operación.

Además del respaldo eléctrico que demandan de energías convencionales, los generadores actuales basados en energías renovables, sobre todo los fotovoltaicos, debido a su impacto en las variaciones de frecuencia en la red, requieren del apoyo de otros generadores para regular los transitorios que ocasionan. Por lo anterior, es ineludible considerar seriamente los costos totales de la energía renovable intermitente. Es preciso incluir los sistemas de respaldo e incluir en el balance el resto de los servicios y equipos implícitos en la generación y aprovechamiento de la energía renovable intermitente. De no ser así estamos cometiendo un error o produciendo un engaño.

Por supuesto, esta situación atañe a grandes usuarios privados con plantas industriales propias y a pequeños usuarios domésticos que tienen celdas fotovoltaicas en su techo. Ambos usuarios aprovechan esas dos capacidades que les suministra sin cobro el sistema nacional, la de respaldo y de regulación de frecuencia, y aunque aparecen en su contabilidad no las pagan, porque al estar en tarifas subsidiadas son absorbidas en los recibos de otros usuarios de la red.

Este asunto es muy importante, porque si no se ventila abiertamente y no se atiende con oportunidad, el sistema de generación eléctrica puede colapsar, conforme se incremente la demanda de energía de respaldo y regulación que deriva de la operación de los sistemas de energías renovables, particularmente de los fotovoltaicos.

Sin embargo, en la CFE tenemos una actitud de servicio y estamos viendo que debe hacerse para que las plantas convencionales tengan la capacidad de responder a esos cambios de oferta y de demanda. Hasta hoy, no hemos hecho el cálculo de cuál es el límite en capacidad de generación de energía renovable intermitente, es necesario saber cómo se puede ampliar ese límite y cuánto cuesta. El precio del mercado, como dicen los economistas, es aquel que estamos dispuestos a pagar, por eso es conveniente saber el precio de la energía renovable, para decidir si estamos dispuestos a pagarlo o no.

Como hecho, a reserva de que se compruebe y para que lo discutamos, en los países donde hay más energía renovable intermitente instalada, tales como Dinamarca o Alemania, están en los primeros lugares en la lista de precios de electricidad, al menos de la OCDE, entonces hay que tomar eso en cuenta para decidir si estamos dispuestos a pagar o subsidiar ese precio.

Cuando las energías renovables sean un tema seriamente instalado en la discusión pública, éste se enriquecerá con las aportaciones de mucha gente; sus puntos de vista, sus recursos, sus conocimientos y sus responsabilidades, entonces, seguramente, surgirán los temas del cambio climático y el de las necesidades de reducción de las emisiones de los productos de la combustión, sobre todo óxidos de carbono.

En ese punto habrá que entrarle al tema de la energía nuclear, un asunto que nos da miedo o pereza. Pero si hay una fuente que no emite CO2 es la energía nuclear.

Aunque esta energía es un poco más cara que la que tenemos, es limpia y de acuerdo a las estadísticas es muy segura. Por supuesto, tiene sus implicaciones, pero hay que asumirlas completas y aprovecharlas o renunciar a ellas”.

La revista del Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias

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