5° lugar y es posible

Paseo de la Reforma

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¿Qué pensaría usted, amable lector, si le informamos que México podría convertirse en la quinta potencia mundial en capacidad fotovoltaica instalada, libre de generar cualquier tipo de contaminación, para el año 2030?

Que junto a China, India, Estados Unidos y Japón, incluso superando a Alemania hoy uno de los líderes en este campo, que el nuestro podría colocarse como un país decisivo en la transición energética que el planeta está experimentando por convicción y por necesidad debido a los embates del Cambio Climático y a la cada vez más costosa producción de energía convencional, es decir, aquella que se obtiene a través del petróleo, gas natural y productos refinados.

No se trata, imposible sería pensar, eliminar los hidrocarburos de la canasta de energías que en conjunto mueven al mundo, pues en México alrededor del 80 por ciento de la energía que se consume proviene de elementos fósiles.

Lo trascendente es encontrar el punto medio en el uso de todas las tecnologías generadoras de energía para de ahí, avanzar de forma controlada, pero firme hacia la reconquista de un mundo sano, de nuestro planeta que hoy hemos colocado en una situación de vulnerabilidad crítica y nosotros con él en la misma situación; de rescatar nuestra casa común que, en voz de muchos expertos, es una tarea ya casi imposible.

Que México pueda conquistar el quinto lugar en capacidad fotovoltaica instalada con un potencial de 19 GW (gigavatios) no surge de la nada.

Si antes de la Reforma Energética del 2013, la producción de energía solar ya era una realidad, esta denominada “reforma estructural” vino a enmarcar, a encausar y a promover el desarrollo de esta energía renovable.

De acuerdo con el estudio Nuevas Oportunidades de Inversión-El Auge del Sector Solar en México: Mercado, Regulaciones y Modelos de Negocios, de la agencia alemana GIZ Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable en México), el análisis estima que nuestro país podría llegar a tener hasta 19 GW de energía solar instalada en 2030, mientras que otras opiniones como la que ofrece la agencia de información Bloomberg New Energy Finance, pronostica que la capacidad instalada llegaría a por lo menos 100 GW en 2040.

Esta prospectiva se consolida por varios factores sobre los cuales se está implementado la reforma en la esfera de la industria eléctrica; sin embargo, destacan dos: las Subastas de Largo Plazo (SLP) propias de los grandes parques fotovoltaicos, y de la Generación Distribuida, modalidad de generación eléctrica in situ.

De acuerdo con la política pública en la materia, el gobierno federal ha colocado como meta que el 35 por ciento de la generación eléctrica para el 2024, provenga de fuentes renovables, y que para el 2050, este porcentaje se incremente al 50 por ciento. Hasta hace cinco años, estas marcas resultaban no creíbles de conquistar, hoy los porcentajes señalados podrían ser superados incluso antes de los años indicados.

En la Reforma Energética, las energías renovables entraron al final de la discusión y lograron ser colocadas dentro de contexto. Hoy son las primeras en dar resultados dentro del panorama global.

Hasta 2017 se realizaron tres SLP, las cuales significan una inversión de alrededor de 6.2 mil millones de dólares en energía solar para los próximos tres años (las subastas consideran principalmente generación de energía renovable solar).

La estructura del mercado derivada de la reforma permite el desarrollo de un sector con regulación y estructuras claras. Dentro de las más relevantes descritas por GIZ se puede resaltar las diferentes alternativas de negocio para comercializar energía y productos asociados.

En este punto es importante hacer énfasis en lo que pv-magazine México, ha puesto en la mesa: sí se espera que este crecimiento se genere de manera vertiginosa también creemos que los beneficios impulsen al crecimiento de las pequeñas y medianas empresas mexicanas proveedoras de la industria fotovoltaica, así como también atraigan los proyectos de innovación que actualmente se desarrollan en centros de investigación universitarios del país.

El crecimiento del sector solar también se debe a los costos descendentes en el equipo fotovoltaico y de sus instalaciones a nivel internacional, así como a la instauración de mecanismos de facturación como net-metering y net-billing (medición neta y facturación neta), temas de materia a observar por el ente regulador nacional.

El panorama de la energía que emana nuestro Astro Rey, está aterrizando en México y con grandes expectativas, esperemos que los “rayos solares” lleguen a todos los actores que participan en él.

En la próxima entrega sobre Solar Power Mexico 2019, presentaremos una entrevista con Bernd Rohde, uno de los líderes en la organización de este encuentro que se habrá de realizar durante la primavera del 2019.