Acotar el libre mercado en generación eléctrica o No perder lo conquistado en negocios privados en la materia

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A Ernesto Ledesma y al equipo de RompeViento TV, a quienes en menos de un ‘click’ les fue borrado su canal en YouTube,  un espacio que albergaba más de 10 años de trabajo periodístico permanente, profesional, puntual y esencial para transitar los tiempos que vivimos

Concluimos con la presente entrega editorial, la número seis, con las reflexiones de Víctor Rodriguez Padilla, quien nos ofrece su visión sobre el panorama eléctrico nacional; una mirada panorámica con un ángulo que abarca no sólo el momento actual, sino que ha incluido datos, hechos y situaciones generados en las últimas décadas en la materia en México.

Las reflexiones que Víctor nos ha dispensado difundir a través de pv magazine México, han generado diversas reacciones algunas coincidentes, y otras contrastantes y hasta en desacuerdo total con las vertidas por el investigador de nuestra Universidad Nacional Autónoma de México.

En su momento hemos reiterado a quienes nos han manifestado sus opiniones, nuestra invitación editorial permanente para que de manera pública las manifiesten y nutran el debate energético nacional, abrirse a la discusión pública como lo ha manifestado diversos sectores del país, entre ellos, el presidente de la República.

En Pv magazine México, estaremos atentos a publicar sin cortapisa alguna, como siempre ha sucedido, sus opiniones sobre el tema; opiniones algunas de ellas manifestadas ‘en corto’, reservando a petición de los declarantes, el nombre de quienes nos las han comunicado.

Reiteramos: Todas las opiniones editoriales en torno al momento en que vive el sector eléctrico mexicano y el sector fotovoltaico siempre serán bienvenidas: Todas.

Iniciamos la exposición de la parte final de las reflexiones del Dr. Víctor Rodriguez Padilla, no sin antes agradecerle su confianza hacia este proyecto editorial.

¿Dónde nos quedamos?

Víctor Rodríguez Padilla. Investigador UNAM. Foto: Facultad de Ingeniería, UNAM

Pv magazine: Acerándonos a la parte final de esta exposición de ideas, ¿Dónde ubicas la génesis del actual momento que se vive en el sector?

Víctor Rodriguez: Con claridad a partir de la década de los 90’s. A pesar de las emotivas y reiteradas promesas oficiales de gobiernos que han transitado en nuestro país, no se ha logrado establecer, robustecer y dar continuidad a una política de Estado entorno a la Transición Energética.

Es cierto que se han hecho compromisos internacionales en materia de Cambio Climático y Desarrollo Sostenible. También es cierto que se ha establecido y actualizado instrumentos jurídicos y programáticos (Sener, 2020), como la Ley de Transición Energética, la Estrategia de Transición para Promover el Uso de Tecnología y Combustibles Limpios, el Programa Especial de la Transición Energética y el Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía.

Sin embargo, el esfuerzo ha sido inconsistente, con altibajos de una administración a otra. Los mayores avances se ubican precisamente en el sector eléctrico.

Sin embargo, una observación detallada revela que el motor del remplazo de energías fósiles no ha sido la salud del planeta sino la voluntad de impulsar negocios privados en la generación y venta de electricidad, primero con gas natural y, más recientemente, con electricidad de origen eólico o solar.

La rumorosa 2015. Baja California. Fuente Zeta Tijuana.com

El discurso neoliberal siempre puso, por delante, el cuidado del ambiente y la naturaleza, para darle legitimidad a las reformas; sin embargo, la intención primordial siempre fue la conversión del servicio público en negocio privado altamente lucrativo.

Pv magazine: ¿Se agotó el discurso y los argumentos al interior del círculo que debate el tema eléctrico?

Víctor Rodriguez: Amplio tema. Hoy con un gobierno distanciado del neoliberalismo, el discurso de la transición y la sostenibilidad está presente, pero en la práctica no se le ha dedicado suficiente atención y recursos al remplazo de combustibles fósiles por energías limpias, ni a revolucionar la esfera del consumo de energía.

El esfuerzo principal se concentra en acentuar la presencia del Estado, recuperar la autosuficiencia y detener la privatización en las distintas cadenas de valor, especialmente en electricidad, aunque ello signifique sacrificar los proyectos que aprovechan Energías Renovables y tecnologías limpias, sin que el gobierno federal retome la estafeta y compense con inversión pública el hueco dejado por la desaceleración de la inversión privada. El gobierno no armoniza objetivos políticos, económicos, sociales y ambientales, su escala de prioridades es fija, no hay flexibilidad.

Captura de video de CEPROPIE

De acuerdo con el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen) 2019-2033, CFE se propone instalar 12,621 MW entre 2019 y 2025, de los cuales menos de 500 MW corresponde a centrales que aprovechan fuentes renovables de energía (25 MW geotérmicos y 471 hidroeléctricos).

En cartera se tienen proyectos renovables que suman 2,257 MW, pero no es seguro que se realicen porque están sujetos a los estudios técnicos-económicos, a la capacidad de generación de recursos propios y al financiamiento de la propia empresa pública (Sener, 2020). La certeza está en la construcción de centrales a gas y la rehabilitación de centrales a combustóleo para frenar la privatización, aunque aumenten las emisiones contaminantes.

Las implicaciones ambientales del programa energético gubernamental han sido llevadas a los tribunales por Greenpeace, con resultados positivos para la organización ambientalista.

Del portal de Greenpeace México

Pv magazine: ¿Qué detalles subrayarías de los programas estatales del sector?

Víctor Rodriguez: El Plan Nacional de Desarrollo tiene entre sus objetivos el Desarrollo Sostenible, la menor contribución de México al Cambio Climático, la Transición Energética acelerada a Energías Renovables, el respeto a los derechos de los pueblos y comunidades vecinos de los proyectos energéticos, así como la eliminación de la vulnerabilidad, pobreza y marginación energética.

En la práctica, el gobierno concentra atención y recursos en fortalecer el control del Estado, aumentar la producción de hidrocarburos y sus derivados y recuperar los espacios que perdieron Pemex y CFE durante el neoliberalismo.

Las fuentes renovables no forman parte del esfuerzo principal, el PND las ubica en pueblos y comunidades para que las aprovechen como actividad productiva. Y, en términos generales, se observa el sesgo gubernamental de siempre, hacia la oferta, la demanda ocupa un lugar secundario cuando debería ser lo contrario, porque se requiere de un cambio de actitud del hombre frente a su consumo de energía.

Los beneficios de la energía fotovoltaica incluyen a todas las áreas productivas de México. Generación Distribuida. Imagen: Pera Energías

Pv magazine: Reacciones inmediatas de gobierno frente frente al presente sin mirar hacia el futuro.

Víctor Rodriguez: Hasta ahora la política energética ha sido reactiva, el gobierno ha privilegiado actuar por el lado de las energías convencionales, con énfasis en los hidrocarburos, a la vista del deterioro que dejó la pasada administración en exploración, extracción, ingresos, recaudación y comercio exterior.

Dar continuidad a la explotación y uso intensivo de hidrocarburos en el corto plazo permite obtener ingreso para financiar programas sociales, así como rescatar y estabilizar la función nacional y productiva de Pemex; sin embargo, esas acciones no preparan la mutación hacia un modelo energético limpio e incluyente, racional y eficiente, robusto y resiliente.

La política energética de la 4T no ha logrado dar el salto para proyectarse como proactiva, encausando al país en una senda de desarrollo sostenible basada en fuentes renovables, tecnologías limpias, eficiencia en los procesos de transformación y patrones de consumo con menor huella de carbono.

El país no está metido a fondo en la Transición Energética, mutación que sociedades y gobiernos conscientes, preocupados y con recursos a la mano han emprendido en todo el mundo para combatir el Cambio Climático, el calentamiento global y el derrumbe de los ecosistemas.

La sociedad mexicana y la comunidad internacional esperaban más de un gobierno progresista.

A manera de descargo conviene recordar que la inercia es enorme, que el rencauzamiento del sistema no sólo es cuestión de voluntad y decisión, sino también de medios materiales y financieros, tecnología y conocimientos, instituciones, leyes y contratos.

Foto: CFE

Por el lado de la oferta, los compromisos adquiridos en el pasado con empresa e inversionistas, al igual que los proyectos en construcción, así como las necesidades recaudatorias, reducen el margen de maniobra para corregir el rumbo. Y más cuando el gobierno se ató las manos al negarse a subir impuestos y contratar créditos sin importarle que las tasas de interés sean muy bajas. Por el lado de la demanda, no es fácil cambiar ni tecnología y métodos de producción ni hábitos y actitudes de consumidores, acostumbrado al derroche, al consumismo y al individualismo.

La política energética que se aplica en el terreno está alejada de una transformación estructural de los patrones de producción y consumo. No está realizando cambios sustantivos para que la oferta energética, hoy concentrada en los hidrocarburos, transite hacia una cesta diversificada y peso creciente de energías limpias. No se actúa para obtener una nueva matriz energética que concilie de una mejor manera objetivos ambientales, sociales, económicos y políticos. No se está haciendo lo necesario para contar con un sistema de suministro suficiente, seguro, confiable, económico y amigable con el ambiente.

Y tampoco se está haciendo un gran esfuerzo para que los proyectos energéticos, públicos o privados, se desarrollen con consentimiento de las comunidades y salvaguardando los Derechos Humanos. Del otro lado de la ecuación, poco se hace para que la demanda de energía, dispendiosa, ineficiente y altamente consumidora de combustibles fósiles transite hacia patrones de utilización notoriamente más racionales, eficientes y de menor huella de carbono. Mientras que el gobierno le apuesta al petróleo, el futuro está en la electricidad, las fuentes renovables de energía, la generación distribuida, las redes eléctricas inteligentes y los sistemas de almacenamiento, componentes fundamentales de la revolución energética. La gobernanza falla y la transición energética se estanca.

Pv magazine México

Pv magazine México

Pv magazine: Víctor, agradeciendo tu confianza hacia este proyecto editorial para compartir tu óptica sobre los temas, algo que quieras agregar o hacer una síntesis de lo publicado en las cinco entregas editoriales publicadas que dieron continuidad a tus reflexiones.

Víctor Rodriguez: El sector eléctrico enfrenta siete problemas estructurales que frenan la Transición Energética.

El primero es político porque el gobierno federal rechaza el libre mercado en electricidad y prefiere el modelo de servicio público a cargo del Estado. Sin embargo, ante la imposibilidad de revertir la Reforma Energética (2014) la estrategia es posicionar a la CFE como actor dominante y pieza clave de la Seguridad Energética y la Soberanía. Esa confrontación de modelos ha llevado a un desencuentro con el sector privado que rechaza ceder el terreno conquistado y renunciar a nuevas oportunidades de negocio.

El segundo problema es técnico y se focaliza esencialmente en la red eléctrica de potencia, la cual no fue diseñada para soportar un mercado eléctrico, ni fue adaptada y fortalecida por la Reforma Energética para recibir un gran volumen de generación variable e intermitente, nicho de mercado que ha estado utilizando los generadores privados para crecer y expandirse en los últimos años.

El tercer problema es económico por la delicada situación financiera de la CFE, la pérdida de sus mejores clientes, las tarifas insuficientes por los servicios que presta a sus competidores, los estragos de las restricciones presupuestales, el robo de electricidad y los costosos contratos heredados de pasadas administraciones.

El cuarto problema es social por la perennidad de los subsidios a hogares de bajos ingresos, el rechazo de las comunidades a los proyectos eléctricos, sean públicos o privados, y los millones de mexicanos en pobreza energética e incluso sin acceso a la electricidad.

Captura de documental Zongolica, producido por la Comisión Federal de Electricidad
Mujeres y niño Rarámuris con lámparas fotovoltaicas. Chihuahua. Asolmex y el programa Ilumina

El quinto problema es regulatorio porque de visiones ha desarticulado la lógica del modelo de mercado, sin haberla remplazado por una regulación adaptada al modelo de empresa pública dominante, lo cual requeriría de ajustes constitucionales que no se han realizado.

El sexto problema es institucional por el conflicto entre las autoridades regulatorias y la autoridad política, por el ejercicio de sus mandatos legales en el contexto de la nueva política energética.

Por último, está el problema de la escasa gobernanza, el déficit de eficacia, calidad y buena orientación de la intervención del Estado para garantizar que avance la Transición Energética, que no falte electricidad, que el servicio sea eficiente, asequible y sostenible, que el sistema eléctrico sea robusto y resiliente, y el consumo racional y eficiente.

La Transición Energética seguirá en el atolladero mientras no se resuelvan esos problemas.

Los objetivos políticos y económicos no necesariamente se contraponen con los objetivos sociales y ambientales.

Bien podrían canalizarse inversiones públicas a la construcción de centrales que aprovechen fuentes renovables de energía y tecnologías limpias, así como a la compra de equipos, instrumentos y mecanismos para compensar las insuficiencias y deficiencias de las centrales de generación variable e intermitente, sin olvidar una justa repartición de costos entre los participantes, porque a todos nos conviene detener el colapso climático.

Imagen: PIRO4D, pixabay

 

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