Entender el mundo de la energía en México, demanda conocer su origen

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Quizá esta charla debió ser sostenida y publicada al inicio Pv-magazine México, justo hace dos años cuando esta propuesta informativa digital se insertaba en el mercado de las publicaciones del sector, haciendo énfasis preponderante en la esfera de la generación de la energía vía el factor fotovoltaico.

Para lograr una mayor comprensión del sector energético nacional indiscutiblemente petrolero hasta hace algunos años, este portal pudo haber iniciado explorando el origen de la industria petrolera que es uno de los ejes torales del desarrollo económico, político, industrial y social del país.

Entendiendo este punto de partida, se puede comprender la introducción de las Energías Renovables, una presencia progresiva que no ha sido fácil ni lineal, no obstante, todas las posibilidades y ventajas que posee en más de un sentido y que incide en diferentes dinámicas en México y más allá de nuestras fronteras.

Hoy presentamos una segunda conversación en este mismo sentido. Esta es la primera parte de una charla con Fluvio Ruíz Alarcón, una referencia en el mundo de los hidrocarburos de México.

Oriundo de tierras petroleras como lo es Coatzacoalcos, Veracruz, Fluvio es egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México de la licenciatura en Física, maestro en Ingeniería de Exploración Petrolera por la propia UNAM, y concluyó sus estudios de maestría en Economía de la Energía en la Universidad Pierre Mendes-France de Grenoble y el doctorado en la misma especialidad en la Universidad de París III (La Nueva Sorbona).

Aquí la primera parte de esta larga y esperemos, ilustrativa lectura para la comunidad que da forma a las Energías Renovables de la República Mexicana.

Fluvio Ruiz. Analista del Sector Petrolero

Foto: Jorge Zarco

Pv magazine México: ¿Cómo describes el momento que vive el sector hidrocarburos de México?

Fluvio Ruíz: Complejo, así con ese calificativo.

Estamos en una circunstancia tal, como dijera el estudioso de la política y filosofía del Siglo XX, el italiano Antonio Gramsci: “Lo nuevo no termina por nacer y lo viejo no termina por desaparecer”. El gobierno del presidente López Obrador, tiene claramente una orientación del sector que es muy distinta a la de los gobiernos que le antecedieron, pero particularmente muy distinta a los tres primeros gobiernos del presente siglo.

Sin embargo, siguen intactos la arquitectura institucional y el marco jurídico de la Reforma Energética del 2013.

Estamos en una situación en la cual hay una gran cantidad de puntos de fricción en la dinámica sectorial, entre los actores económicos, en los operadores, en la visión del Estado y su aproximación al sector porque no ha habido ningún ajuste institucional importante y sí, una clara idea que contrasta con los gobiernos anteriores de lo que debe ser el papel de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, como las dos grandes empresas del Estado Mexicano.

Para describirlo en términos beisboleros, hay una analogía que uso y que, por fortuna, ahora vuelve a estar muy en el ánimo porque como tú sabes, soy veracruzano y entonces: ¡A mí también me gusta el “Rey de los Deportes”! Y mira que lo jugué.

Pero bueno, la analogía es como si el gobierno anterior con la Reforma Energética hubiera puesto a jugar a PEMEX en la posición de cátcher y el actual gobierno, como sí le tiene cariño a nuestra empresa petrolera, pues le dice: “Tú no vas a jugar de cátcher, reventándote las rodillas, mejor te coloco como short stop”, porque como todos conocemos, esta es la posición más importante a la defensiva dentro del diamante beisbolero.

Pero en esta posición de short stop, a PEMEX no se le ha cambiado el guante de cátcher, no obstante, Petróleos Mexicanos está “en vías” de ser short stop.

Para el actual gobierno, PEMEX es un elemento constitutivo de la identidad colectiva de la izquierda mexicana, porque Petróleos Mexicanos forma parte dentro del plano de lo simbólico como algo fundamental para quienes nos reconocemos como parte del pueblo de izquierda y desde siempre; entonces, el nuevo gobierno quiere a PEMEX jugando de short stop, para que se luzca y sea lo más importante en “el equipo de casa”.

Ahora, ¿Tú sabes lo que es jugar de short stop con la mascota de cátcher? Pues es dificilísimo, yo creo que ni Ozzie Guillén podría hacerlo bien si no le cambias la mascota; dicho esto, urge que el gobierno le ponga a PEMEX la mascota adecuada, corta, en la cual se saque la bola muy rápido para tirar a primera base y que le permita jugar muy bien en esta nueva posición que el gobierno quiere que juegue, pero no se han hecho los arreglos institucionales y eso provoca una serie de debilidades.

Por ejemplo. Se han hecho esfuerzos fiscales para apoyar a PEMEX; sin embargo, son completamente insuficientes porque ni siquiera su régimen fiscal se ha repensado en su integralidad. Se redujo la tasa del Derecho de Utilidad Compartida que en dos años va a pasar de 65 a 58 por ciento; sin embargo, no se modifican los límites de deducción. Hoy, Petróleos Mexicanos tiene un límite de deducción que incluso en términos nominales es inferior de aquel que tenía a raíz de la reforma del 2005.

Es decir, quince años después de la reforma de aquel año se puso para la producción, para hacer muy sencillo el diálogo, para la producción en aguas someras se le puso a PEMEX un límite de deducción de 6.50 dólares por barril producido.

Hoy la empresa puede deducir el número mayor entre 6.10 y el 12.5 por ciento del valor de la producción; es decir, del precio del crudo. A menos de 49 dólares el barril es el 12.5 por ciento, y eso ya no le conviene a PEMEX y entonces deduce 6.10 dólares por barril producido, pero este último valor hasta en términos nominales, ya no se diga en términos reales, es menor que 6.50 dólares por barril. Aquí Petróleos Mexicanos tiene una gran fuga fiscal y hay muchos otros elementos que podríamos abordar.

Todo esto para decir que no ha habido esa revisión integral.

Hoy hay una concentración en proyectos emblemáticos en proceso, pero no en el diseño de una política petrolera de conjunto y mucho menos en un análisis de lo que se debe ajustar o no de la Reforma Energética del 2013, porque además y esto llama la atención, el gobierno tiene una mayoría en el Congreso que le permitiría, sin mucho problema, hacer las modificaciones en la legislación secundaria que considerara pertinentes para que el marco jurídico y luego entonces, el diseño institucional se ajustará y estuviera en congruencia con la orientación de la política petrolera del nuevo gobierno.

Por lo tanto, creo que esta parte ha faltado y esto hace que todos estos apoyos y reducción de la carga fiscal sean insuficientes.

Desde el sexenio del presidente Ernesto Zedillo, PEMEX le entrega al fisco más del 100 por ciento de su rendimiento de operaciones; es decir, se tiene que endeudar para pagar impuestos. Cuando se afirma que es la petrolera más endeudada del mundo, pues claro ¡Cómo no! Si es la única empresa petrolera que paga más impuestos que utilidades.

Incluso, desde el gobierno el discurso se tendría que modificar: ¡A PEMEX no se le inyecta dinero! Se le da una devolución tardía del exceso fiscal a la que ha estado sometida. “Inyectar dinero” era parte del discurso de los anteriores gobiernos.

En 2019, Petróleos Mexicanos entregó en derechos e impuestos más de 900 mil millones de pesos al fisco, y le regresaron 25 mil millones y aun así entregó más del 100 por ciento de sus utilidades a la hacienda pública.

Haciendo un resumen: Manifestó que mi preocupación, en este momento, es que no pareciera haber una aproximación global, integral hacia lo que significa PEMEX sino sólo la urgencia de sacar adelante ciertos proyectos y eso limita mucho el alcance de esta clara voluntad de fortalecer a Petróleos Mexicanos.

Pv magazine México: ¿Esta descripción que nos haces en la esfera de Petróleos Mexicanos sin modificar el arreglo institucional estaría sucediendo lo mismo en el sector eléctrico?

Fluvio Ruiz: Sin tener un conocimiento tan profundo en la esfera del sector eléctrico, es aún más urgente tomar acciones. Porque Petróleos Mexicanos guardó para sí cierto grado de autonomía, por ejemplo, en cuanto a su organización. Ahí hay muchas cuestiones internas que se deciden dentro de su Consejo de Administración, y esto no sucede en el caso de la CFE.

Aquí, la Ley de la Industria Eléctrica establece que la empresa se tiene que romper vertical y horizontalmente y crear compañías que compitan entre sí; en la parte de la Transición Energética prácticamente conforme a la ley se le entrega la responsabilidad al mercado, lo cual es inaudito.

El diseño del sector eléctrico está mucho más normado en las leyes respectivas que en el caso de hidrocarburos. Las modificaciones por realizar al marco jurídico heredado del régimen anterior son mucho más urgentes en el sector eléctrico con un elemento adicional, si no se realizan se quedará en el peor de los mundos porque no se tiene una estructura coherente desde el diseño institucional hasta la orientación de las políticas públicas ni se motiva la inversión privada porque no hay certidumbre.

Ha habido una serie de resoluciones de la Comisión Reguladora de Energía como en el caso de los Certificados de Energías Limpias que obviamente y como lo dice la Ley de los Órganos Reguladores Coordinados en materia de Energía, según mandata su artículo tercero, van en el sentido de la orientación general de la política energética del gobierno; es decir, los órganos autónomos no pueden ir en un sentido contrario, entonces, es coherente pero el problema es que no es previsible porque las resoluciones son casuísticas.

Nadie sabe cuál va a ser la siguiente medida regulatoria o administrativa que siendo coherente con lo que se percibe o con lo que incluso se escribió en la plataforma electoral de la Coalición Juntos Haremos Historia, siendo coherente no es previsible, entonces eso genera una gran incertidumbre.

Por ello considero que la revisión de la que hemos estado platicando hasta el momento es necesaria porque daría certidumbre.

Pero además déjame decirte, que por cuestiones ideológicas en donde la asepsia intelectual no existe, justo es decirlo, la visión del sector energético que prevaleció en la Reforma como la que se le opuso tienen un gran contenido ideológico por necesidad.

Por ello se tendría que hacer una revisión para la modificación ideológicamente coherente, y desde la posición de los empresarios deberían conocer que esas serían las reglas a las que se pudieran ajustar o no, las que les podrían gustar o no, pero habría claridad en cuáles serían las nuevas reglas dentro del sector en sintonía con una familia política que fue excluida de la Reforma Energética del 2013.

No olvidemos que en la Cámara de Diputados y eso lo sé de primerísima mano, la izquierda en su conjunto presentó más de 300 reservas a las diferentes leyes que dieron forma a la legislación secundaria y ni una sola de ellas fue discutida, ya no se diga aprobada: todas fueron rechazadas para su discusión. Fue una exclusión de una clara visión alternativa.

Hoy no debe sorprender que exista una actitud contraria a la reforma del 2013 que, insisto, lamentablemente no va acompañada de un ajuste institucional para darle coherencia a las nuevas circunstancias.

Pv magazine México: ¿Compartes la opinión de que PEMEX y CFE, llegaron debilitadas en más de un sentido a la Reforma Energética del 2013, como producto de un proceso deliberadamente inducido por parte de los gobiernos previos a ese año?

Fluvio Ruiz: Yo diría que ese proceso que mencionas inicia desde el gobierno del presidente Ernesto Zedillo, cuando inicia el acotamiento de maneras diversas a la importancia de ambas empresas; incluso, si me apuras tantito, el proceso inicia desde 1992, cuando se fracciona Petróleos Mexicanos en un corporativo y cuatro subsidiadas.

Quizá no explicita, pero sí de forma implícita en el caso petrolero situaría su debilitamiento de manera cronológica en la crisis de 1981-1982, a la caída del precio del crudo en combinación con la explosión de las tasas de interés y México cae en una situación de no pagos de su deuda. A partir de ese momento, PEMEX abandona el papel que históricamente el Estado le había dado de ser el responsable del abasto de hidrocarburos y sus derivados y se transforma en la principal fuente de ingresos fiscales.

A partir de esa época, las decisiones de inversiones en PEMEX estuvieron conducidas muchas más por las necesidades financieras de corto plazo que por la lógica industrial de largo plazo que le es propia al sector petrolero.

Debido a ello ya no se edificaron más refinerías, la exploración descendió muy fuerte, hay que recordar que a inicios del presente siglo alrededor del 2003, la inversión en exploración se redujo, de tal manera, que la tasa de restitución de reservas fue del 24 por ciento.

En este periodo, la sobreexplotación de Cantarell fue mayúscula y eso hoy lo sabemos porque se decidió extraer crudo de forma rápida como vía para obtener ingresos de forma inmediata y esta lógica debo decir, hoy no ha variado, quizá las intenciones sean distintas.

El “extractivismo” rentista sigue muy vigente y basta escuchar términos como “explotación acelerada de yacimientos”, y sí esto no es “extractivismo” entonces ¿Qué es? Una preocupación por el incremento rápido de la producción no por una proyección de largo plazo sino por una preocupación de sacar más y más rápido hidrocarburo por razones volumétricas. Esta circunstancia a mí me parece que siguen estando muy presente en el discurso político actual.

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