Evitar incendios en las instalaciones fotovoltaicas

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Ianis Defendini es un emprendedor francés que llegó a México hace nueve años. Apasionado por la educación, la justicia social y la industria energética, está convencido que la energía solar va a aportar mucho a México y al mundo.

El objetivo de Invictus, el startup que fundó hace cuatro años, es cubrir a la República Mexicana de paneles solares para dar acceso a energía mucho más barata y más limpia, capaz de generar miles de empleos locales y permanentes.

“Somos una plataforma imparcial que ayuda a los consumidores a contratar energía solar con o sin inversión, de manera fácil, rápida y segura. Ayudamos a nuestros usuarios a comparar las mejores opciones y los acompañamos para que escojan al instalador y la financiera ideal para ellos”.

Con este testimonio, pv-magazine México descubrió a este joven francés, pero ya con un acento cultural muy mexicano, diplomado en el Euromed Marseille de Francia y con una maestría en negocios internacionales por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

Ianis ha fundado dos entidades empresariales dentro del sector fotovoltaico en México, ambas con un énfasis social muy marcado, pues comulga con una de las ideas básicas de pv-magazine México: la disponibilidad del uso de la electricidad debe ser un Derecho Humano, accesible a toda persona en todas partes, todo el tiempo. (Derechos Humanos de Segunda Generación que son los económicos, sociales y culturales, conocidos como los DESC’s)

“Tenemos dos preocupaciones: que el hogar o la empresa entienda que está instalando una central eléctrica en su techo y por lo tanto que debiera tomar una decisión informada, educada, y que todos los proveedores de la industria solar mexicana sean calificados, capacitados, que sean profesionales, pero sobre todo responsables”.

A continuación, las propias reflexiones de Ianis.

Ianis Defendini, Director General Invictus
Ianis Defendini, Director General Invictus

Invictus

Los dos grandes retos de la Generación Distribuida en México.

1 Educar al mercado para que tome decisiones conscientes

Hace siete años, empecé mi primera empresa de instalación solar en la ciudad de Monterrey con dos expertos europeos, que hoy ya no opera. Philippe dirigía el INES SOLAIRE, 3er centro de investigación y desarrollo mundial de energía solar, y Christian era el director de BESOL, empresa que instaló equipos solares en dos mil 500 casas y varios parques solares en Francia.

La tecnología solar fotovoltaica estaba apenas empezando a crecer en México, mientras que en Europa o Estados Unidos tenía varios años de ser fomentada.

Gracias a estos dos socios, aplicábamos las normatividades europeas y americanas para todas nuestras instalaciones. Vendíamos el Watt entre cuatro y cinco dólares, incluyendo los costos de ingeniería, el material de instalación eléctrico y todas las protecciones que obligan las normas citadas.

Nuestros instaladores eran capacitados, equipados, dados de alta ante el Instituto Mexicano del Seguro Social como trabajadores de la construcción para evitar cualquier responsabilidad a los propietarios de las casas donde instalábamos en caso de accidente.

En Monterrey, en aquella época nacían entre 30 a 50 nuevas empresas de energía solar cada mes, de las cuales muchas ya desaparecieron.

Estas empresas no tenían conocimiento de la normatividad internacional (aún no existía en México) y por lo tanto la mayoría de las cotizaciones con las cuales competíamos eran incompletas: no tenían sustento alguno, sin protecciones eléctricas, sin cable fotovoltaico, sin tubería indicada, con soporte de aluminio hecho a mano.

¡No competíamos en precio! De hecho, éramos más caros, pero solamente en eso se fijaban los clientes. ¿Quién era el más barato? No entendían que no estaban comparando el mismo sistema, aunque les explicábamos la diferencia de material y la importancia de la calidad de una instalación fotovoltaica. Perdimos muchos clientes, que al final del día no se identificaban con la calidad que ofrecíamos.

Christian, nuestro Director de operaciones decía: “es muy fácil hacer funcionar una instalación solar hoy, cualquier lo puede hacer. Lo difícil es que la instalación siga funcionando después de cinco, 10, hasta 25 años. Esto es arte y no cualquier está siendo capacitado para hacerlo”.

Hoy, seis años después estamos viendo instalaciones solares que se queman con incendios eléctricos, que se vuelan por soportes con mala resistencia. Nos da miedo y nos preocupa mucho, a todos los profesionales de la industria.

La cantidad de instalaciones mal hechas en México es grande, es la realidad. No todas han fallado (todavía) pero tememos que por estas pocas que fallen la industria profesional se vea afectada por “periodicazos” creando una mala reputación.

Los hogares y las empresas que instalan paneles solares deben informarse de los riesgos de confiar en instaladores informales, pocos profesionales. Deben ser conscientes que en tecnología lo barato sale caro a lo largo del tiempo.

Tienen que saber que existe normatividad, certificaciones y lineamientos de calidad en la industria solar, para poder exigir a los instaladores seguridad física y legal. Esto nos lleva al segundo reto de la Generación Distribuida en México.

2 Regular la industria para impulsar su crecimiento

Hoy en México existen alrededor de dos mil 500 instaladores de paneles solares. Casi el 80 por ciento son informales, pocos profesionales y con una gran falta de capacitación.

Las grandes empresas con quienes colaboramos temen al “hombre panel”, este electricista o profesionista que decidió de la noche a la mañana vender e instalar paneles solares.

No digo que todos sean malos, pero la mayoría no son suficientemente capacitados, no tienen certificaciones, no realizan de forma correcta la ingeniería y no usan el material correcto para la instalación. Estos factores impactan directamente en el precio, más barato obviamente, principal factor de decisión para un cliente no educado.

¿Quién tiene la culpa? El Gobierno que no impone una certificación oficial a cualquier persona o empresa que quiera instalar una central eléctrica en el techo de sus clientes como lo hacen en Europa o Estados Unidos. La Comisión Federal de Electricidad que no audita correctamente las instalaciones eléctricas que conectan a su red.

Los organismos certificadores y de capacitación que no difunden suficientemente bien las normatividades o que tienen cursos difíciles de acceso por su precio o su frecuencia. O el consumidor, no educado, que solamente quiero comprar lo más barato.

Existen muchas iniciativas de certificaciones lideradas por organismos como la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía, CONUEE; el Fideicomiso para el Ahorro de Energía, FIDE; el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales, CONOCER; el Centro Nacional de Capacitación en Energías Renovables, CENCER; el Centro de Capacitación Eléctrica y Energías Alternas, CCEEA, o asociaciones como la Nacional de Energía Solar, ANES; la Asociación Mexicana de Energía Solar, ASOLMEX, o la Asociación Mexicana de la Industria Fotovoltaica, AMIF.

Todos de acuerdo sobre el objetivo a lograr, pero cada quien empujando hacia un lado diferente. Necesitamos más unidad para lograr un mismo objetivo que es acelerar la adopción de la energía solar, regulando y protegiendo la industria. Este es uno de los objetivos de invictus, unir fuerzas para lograr mayor impacto.

Dentro de los próximos cinco años, la Secretaría de Energía proyecta que 430 mil casas y comercios instalarán energía solar en su techo mientras que se ha instalado unas 60 mil en los 10 últimos años.

La calidad es lo más importante en una industria que apenas está empezando a crecer y que tiene tanto potencial. Paradójicamente, la industria solar de calidad en México ha sido frenada por el acceso a financiamientos atractivos: plazos largos y tasas de interés competitivas, pero las instituciones financieras son friolentas por esta falta de regulación, los recursos que deberían destinar para filtrar a los “buenos” de los “malos” y los riesgos que toman al financiar a instaladores no profesionales.

Conclusiones: Tenemos dos caminos

Regular la industria y educar el mercado para cuidar la calidad de las instalaciones. Esto llevará a mejores financiamientos que impulsarán la adopción de la energía solar y por lo tanto la industria.

O, seguir con instaladores informales y un mercado que compra mala calidad a precio barato. El riesgo: el incremento de accidentes y una pérdida de credibilidad por parte del mercado, lo cual afectará una parte de la industria.

Hablo de una parte porque el primer camino es inevitable, y es un camino que han tomado las empresas serias y profesionales de la industria solar.

El segundo se puede corregir y redireccionar hacia el primero sensibilizando a los instaladores a través de foros como, por ejemplo, el Solar Hub que se llevará a cabo este sábado 18 de agosto en Guadalajara, organizado por CCEEA. Esto nos va a permitir tener cada vez más profesionales calificados para capacitar una mano de obra cada vez más necesitada por las grandes empresas que buscan subcontratar profesionales para extender su cobertura.

Trabajamos con invictus cada día en impulsar los que han tomado este primer camino, calificando a los instaladores que recomendamos en nuestra plataforma, educando a los consumidores con artículos y contenido de valor que les hacen más conscientes al momento de tomar una decisión.

Los dos retos en cuales nos enfrentamos hoy, es que la gente conozca que existen este tipos de herramientas, para que los consumidores dejan de comprar sistemas solares solamente por precio y que los instaladores informales se unan en un proceso de formalización teniendo a la mano el acceso a los cursos y certificaciones que necesitan.

Estamos convencidos que México se convertirá en un líder mundial de la energía solar, aprovechando su radiación increíble y creando cientos de miles de empleos. Esto hará que los hogares mexicanos incrementen su poder adquisitivo y las empresas podrán mejorar su competitividad, produciendo y consumiendo energía mucho más limpia.

Ianis Defendini.
CEO Invictus.mx

The views and opinions expressed in this article are the author’s own, and do not necessarily reflect those held by pv magazine.