La pirámide que emana luz

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La vieja estructura monumental edificada con más de dos millones de bloques de piedra es la mayor de las tres pirámides ubicadas en la Necrópolis de Guiza y según consenso entre los estudiosos del Antiguo Egipto, su construcción concluyó alrededor del año 2570 A. C.

Aunque la cultura universal nunca ha dejado de nutrirse de los aportes que ha generado la también conocida como pirámide de Keops, es hasta el último siglo que la ciencia se ha visto enriquecida con los secretos de esta obra de la arquitectura universal.

Hoy, la pirámide de Giza está permitiendo que otro de sus secretos sea develado de manera científica. Un grupo de investigadores rusos se ha echado a cuestas el reto de confirmar que, bajo condiciones de resonancia, la pirámide puede concentrar energía electromagnética dentro de sus tres cámaras que la conforman: la del Rey, la de la Reina y la Cámara Subterránea.

Este proceso de investigación podría, observando y replicando las condiciones que ofrecen estas cámaras, permitir el desarrollo de células solares de alta eficiencia. El grupo científico pertenece a la Universidad ITMO de Rusia, al cual se ha unido el investigador Laser Zentrum de Alemania.

El reporte se publica en el Journal of Applied Physics, una revista de divulgación científica que recibe el respaldo del Instituto Americano de Física.

Los estudiosos reportan su análisis en el cual establecen que la distribución de los campos electromagnéticos dentro de la pirámide se puede definir con precisión y así estudiar las interacciones entre las ondas de radio con una longitud que oscila entre los 200 y los 600 metros.

Para ejecutar el análisis, los investigadores aplicaron un método que se usa tradicionalmente en física para estudiar la interacción entre un objeto complejo y un campo electromagnético.

“El objeto que dispersa el campo es reemplazado por un conjunto de fuentes de radiación más simples: multipolares. La colección de radiación multipolar coincide con la dispersión del campo por un objeto complejo. Por lo tanto, conociendo el tipo de cada multipolo, es posible predecir y explicar la distribución y configuración de los campos dispersos en todo el sistema “, afirmaron los hombres de ciencia en el documento.

Sin embargo, admiten que debido a la información aún insuficiente sobre las propiedades físicas de la pirámide, tuvieron que recurrir a supuestos: “Por ejemplo, asumimos que no hay cavidades desconocidas en el interior, y el material de construcción con las propiedades de una piedra caliza común se distribuyen uniformemente dentro y fuera de la pirámide”, explicó el coordinador de investigación, Andrey Evlyukhin.

Los resultados del estudio se usarán ahora para obtener nanopartículas a nanoescala con aplicaciones potenciales para nanosensores y así llegar a células solares más eficientes.