CFE: Intención y estrategia. El carbón y las renovables: El futuro lo tienen asegurado las tecnologías limpias

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Sebastián Guzmán Díaz

pv magazine

El eco que provocó la compra de dos millones de toneladas de carbón por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) lo cual se señaló, como una orden directa del líder del ejecutivo,[1] fue recibida con mala cara en el sector energético; sin embargo, es congruente en todo sentido con la política energética actual; no hay de que sorprenderse.

Otra cosa que no es sorpresa es que actos como este, sean manejados como una medida de apoyo social y que basado en ello, se pretenda justificar la verdadera intención. Para aquellos entendidos del ámbito energético, es de total conocimiento que dicha región en Coahuila cuenta con un precedente alrededor de las industrias extractivas locales y que gran parte del movimiento económico en la zona gira entorno al carbón.

Pero el dato relevante de este hecho se encuentra en su fundamento, el cual el gobierno omitió y es que la adquisición de este insumo energético forma parte de los programas que integran a la Subsecretaría de Minería, en particular del Fideicomiso de Fomento Minero (FIFOMI) [2] el cual tiene por objetivo apoyar la cadena de valor y las actividades mineras a nivel nacional, en donde los pequeños productores son los principales grupos que dicho fideicomiso apoya.

En este sentido, las funciones del FIFOMI se han mantenido desde 1990, cuando por acuerdo del expresidente Carlos Salinas de Gortari modificará el nombre y objeto del fideicomiso en aquel momento sectorizado a la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal, con el fin de contribuir al desarrollo económico y social a través del apoyo técnico y financiero de las pequeñas y medianas productoras mineras.[3] Con este antecedente, la medalla que el gobierno pretendía llevarse bajo la imagen de un apoyo local e incluso manejado como un precepto presidencial, son incorrectas.

Lo que es verdad, es que este hecho no significa que la CFE tenga la intensión de desplazar plantas de generación que usen recursos renovables o pretenda imponer condiciones para su despacho prioritario, lo que si está confirmado, es que se considera que ambas termoeléctricas ubicadas en el municipio de Nava, con una capacidad de 2,600 MW se conviertan en uno de los bastiones que soporten la idea de confiabilidad del sistema eléctrico y a su vez, se alineen bajo el modelo de operación costo-efectivo de la CFE.

Dichas centrales pueden ser vistas como piezas de una estructura de generación que CFE pretende armar y que con el anuncio del Fideicomiso Maestro de Inversión el pasado 21 de julio en donde, [4] la adquisición de centrales estratégicas es la prioridad, revelan sus intensiones por recuperar un área la cual la Reforma Energética le desahogó ya que económicamente hablando le era insostenible, pero que bajo la actual administración se considera pertinente retomar.

En el terreno de la iniciativa política una propuesta interesante frente a este recuento de hechos es atender el problema de raíz, es decir, desde el mismo fundamento jurídico que rige a la CFE, me refiero a la Ley de la Comisión Federal de Electricidad (LCFE).

Aunque con la entrada de la actual administración se realizaron modificaciones principalmente en la estructura orgánica de algunas de las Empresas Productivas Subsidiarias (EPS), la propuesta de una reforma a la LCFE que la oblige a integrar metas de generación renovable, conformaría una barrera que la condicione a sustituir gradualmente plantas que usen recursos fósiles de energía en vez de adquirirlas y fortalecerlas como se pretende hacer ahora.

Es evidente que este tipo de iniciativas requiere de escaños, una mayoría política la cual no se posee actualmente, pero si las tendencias de cara al 2021 se consolidan en favor de aquellos que desean retomar la Transición Energética, es un hecho que este tipo de iniciativas podrían plantar cara a la política energética actual, y ser el parteaguas de cambio que se necesita para integrar a la CFE en la tendencia de transición que el país demanda.

Aunque establecer una meta de generación requiere de un análisis multisectorial, esta debería ser congruente con los compromisos internacionales que México tiene en este ámbito. Quizas hablar de un objetivo a 20 años que lleve a la CFE a generar el 50 por ciento de su energía por medio de fuentes renovables sea algo visionario, no hay que olvidarnos que la tendencia marca ese rumbo y tarde que temprano esa transición tendrá que darse también en la CFE.

En este sentido, si lo que se pretende es fortalecer y dotar de capacidades para competir en un modelo de mercado a la empresa productiva del Estado, emprender un proceso de transformación real es primordial. Hasta el día de hoy, las medidas tomadas por parte del gobierno denotan señales constantes de evocar a un pasado, el cual el sector energético mundial ha dejado atrás y que por el porvenir nacional debería dejarse en dicho lugar.

Referencias

seguzd@gmail.com

[1] Sígler, E. (14 de julio de 2020). CFE va por más uso del carbón con la compra de 2 millones de toneladas. Recuperado de: https://expansion.mx/empresas/2020/07/14/cfe-va-por-mas-uso-del-carbon-con-la-compra-de-2-millones-de-toneladas

[2] Fideicomiso de Fomento Minero. FIFOMI. Historia y Actualidad. Recuperado de: https://www.gob.mx/fifomi/articulos/informacion-general-177127?idiom=es

[3] Fideicomiso de Fomento Minero. FIFOMI. Informe de Actividades 2017. FIFOMI – Línea del tiempo. Pág. 26-27. Recuperado de: http://www.fifomi.gob.mx/SIPOT/GRH/VENTANILLA_UNICA/INFORE_2017_FIFOMI_3.pdf

[4] Coord. de Cominicación Corporativa. CFE. (21 de julio de 2020). Boletín de Prensa. Recuperado de: https://www.cfe.mx/salaprensa/PDF%20Boletines/6139consejoadmoncfecorporativovf.pdf

[5] Huerta, C. (2020). Energías Renovables, Energías Limpias y Cambio Climático en México. Asociación Civil Política y Legislación Ambiental (POLEA). Project Strengthening the Legislative-Executive-Stakeholder Dialogue on Mexico’s Climate Change and Renewable Energy Goals. UK Government.

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