“El déficit en la generación de energía eléctrica incrementará el grave problema de competitividad que ya viven las grandes empresas en México”

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Hoy presentamos la primera de tres partes de una conversación sostenida con Cintia Angulo de Leseigneur, una de las mujeres mexicanas que más conocen la arquitectura y la operación del sistema eléctrico del país.

Su acercamiento a la industria eléctrica nacional y como líder de varias empresas globales ubicadas en México, le han permitido concretar una visión panorámica puntual y aguda del sector eléctrico, que es reconocida por muchos debido a sus más de tres décadas de análisis del sector que ha desarrollado no sólo en México sino en Francia donde su permanencia y trabajo profesional le hicieron acreedora a la condecoración “Caballero de la Legión de Honor”, que el gobierno del presidente Jacques Chirac le otorgó en el año 2002.

Politóloga por la Universidad Nacional Autónoma de México y con estudios de posgrado en Management Público en la Universidad de Moncton (Canadá), de la Sorbona de París (tercer ciclo doctoral) y en la Escuela Nacional de Administración (ENA) de Francia, Cintia nos comparte en esta primera entrega su opinión de la evolución que ha registrado la Reforma Energética en su capítulo eléctrico que se instauró en México a partir del 2013.

Una opinión que revela las aristas más contrastantes de la tan publicitada Reforma Energética vigente en el país de hace seis años.

Aquí inicia esta conversación.

Cintia Angulo de Leseigneur, Vicepresidenta de Power China en México

Pv-magazine Mexico: ¿Cuál es su concepción hoy, de la Industria Eléctrica en México?

Cintia Angulo: Pasa por una etapa alarmante, una etapa que sin crear una situación de pánico y sin ser alarmista, sí es una situación que calificaría de muy difícil tránsito.

Tenemos desde los años 2013-2014, cuando llega la Reforma Energética y con ella la Reforma Eléctrica, todo un proceso que nos lleva a la situación de hoy.

No voy a comentar el antes de aquellos años, propongo que nos proyectemos en el ahora y en el futuro.

Veo un sector eléctrico, insisto, preocupante y no únicamente por cuestiones de pérdidas técnicas y no técnicas, que de suyo ya es un problema preocupante, sino además veo a los sectores en los cuales estas pérdidas son decisivas y trastocan tanto el sector formal e informal de la población en sus diferentes segmentos.

Esto ha mermado una buena parte de las finanzas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y evidentemente esto lanza una señal negativa en nichos de negocios como puede ser el área de la distribución de energía.

Estos elementos aunque son de mucho cuidado, desde mi punto de vista, no son los más preocupantes.

Para mí la situación alarmante que hoy vivimos y lo vimos con el comunicado que se difundió el pasado 17 de junio (“Estado Operativo de Emergencia a la Península de Yucatán”: Centro Nacional de Control de Energía, CENACE), nos hace ver finalmente una señal clara de algo que muchos ya sabíamos desde por lo menos hace más de un año: un problema de oferta y demanda, una oferta disminuida de margen de reserva, de margen operativo.

México no había tenido en los últimos 25 a 28 años, periodo del cual considero tengo un conocimiento cercano gracias a las empresas en las cuales he colaborado, me permite afirmar que por primera vez veo una situación de alerta máxima por cuestiones de margen de reserva, margen rotativo, y que finalmente es una cuestión en términos de mercado: oferta y demanda.

Pv-magazine Mexico: ¿Qué significa esto?

Cintia Angulo: Que podemos llegar a un desabasto al no inyectar la capacidad de MegaWatts que requiere el Sistema Eléctrico Nacional y esto es muy independente de la tecnología a considerar: renovables o fósiles o limpias.

Hoy por hoy, el déficit de generación de energía eléctrica nos puede llevar no sólo a un problema de competitividad que ya lo están padeciendo las grandes empresas mexicanas que son consumidores de electricidad a grado mayúsculo.

Si analizamos nuestra planta productiva, la exportadora, nuestro perfil de producción de nuestras empresas líderes, vemos que nuestras firmas están en sectores de muy alto, inmenso consumo eléctrico: industria del aluminio, cemento, acero, vidrio, etc.

Uno de sus gastos fijos de estas empresas es cubrir su factura eléctrica, la cual llega a representar hasta el 70 por ciento de su gasto global de operación.

En nuestro país cuando tenemos socios comerciales y en particular en Norteamérica, lo cual lo hemos discutidos dentro de la comunidad eléctrica desde hace más de una década, cuando aquí tenemos tarifas menos competitivas que nuestro socios comerciales empieza a ver varios problemas, los cuales ya los estamos viviendo desde hace algunos años.

Pv-magazine Mexico: ¿Por qué?

Cintia Angulo: En México no hemos sido capaces de poder dar el insumo eléctrico en cantidad, en calidad y al mejor precio: esto no lo solucionó la Reforma Energética del 2013.

Hoy estamos en esta situación. No tenemos tarifa competitiva. No tenemos la oferta necesaria. Y no pudimos tener el calendario de planeación, de previsión de algunas de las acciones a tomar durante este periodo.

Tampoco creamos los mecanismos reales, eficaces para poder introducir o producir en el sistema eléctrico los MegaWatts necesarios que requiere el país.

Tal vez los mecanismos estaban previstos en la ley emanada de la Reforma Eléctrica, las figuras que componían el nuevo Mercado Eléctrico Mexicano, pero en la realidad la gran pregunta es: “¿Si hubieran sido tan eficaces se hubiera evitado esta situación, esta gran diferencia entre oferta y demanda?”

Y aquí ya no estamos decantando el modelo eléctrico en cuestiones mucho más puntuales como: mercado, tarifas, nodos, tecnologías, etc. Independientemente de eso, me refiero a lo más simple y puro: “oferta y demanda”, y cómo la reforma, las instituciones y los actores principales no pudieron responder a las necesidades del país ni del sector.

Si hoy hacemos una revisión de cuál es la situación en este momento, pues sencillamente es consecuencia de la falta de planeación, esa falta de instrumentación para crear o echar andar esos mecanismo que posibilitaran una real inversión que se reflejara en una mayor capacidad de generación que respondieran a la demanda; todo esto hoy no lo vemos, y eso está colocando al país en una situación de crisis.

En este punto de mi reflexión, surgiría el tema de las Energías Renovables porque alguien nos podría cuestionar: “Hubo inversión en Energías Renovables, fueron las más grande inversiones que tuvo el país en el sector”. Pero ante ello mi respuesta sería: “Claro, pero partiendo de muy lejos, de cero”.

Ahora, si analizamos la Inversión Productiva Directa que llegó a México entre el 2000 y el 2015, el sector eléctrico fue extremadamente absorbente de inversión internacional. Subrayo, aquí no estamos hablando de una tecnología en particular, simplemente hablamos de traer capital al sector para generar electricidad.

Cuando miramos el pasado, vemos que nunca había fluido tanta inversión como en aquel periodo al que me refiero, (en tecnología térmica, ciclos combinados, etc.) incluso se rompieron récords de inversión productiva y además se reflejó en una capacidad que igual estábamos en márgenes de reserva como los registrados a finales de los años 90’s, entre el 10 y el 12 por ciento que era muy baja y creo que llegamos incluso hasta el ocho por ciento.

Aquí entraron los esquemas de la ley del 2003-2004, y se responde a esa problemática.

Sin embargo, quiero insistir una vez más que tras la reforma del 2013 y años posteriores, surgen comentarios optimistas como: “La Reforma Eléctrica, trajo a través de la tecnología renovable inversión récord”; si claro, porque las Energías Renovables eran las grandes olvidadas en la matriz energética, porque era muy caras, poco accesibles y además la intermitencia las penalizaba en sistemas eléctricos como el mexicano, porque siempre hemos tenido un perfil muy térmico, fósil.

Añadiría también que los precios que rompieron récords a través de las renovables no sólo se establecieron en México sino en todo el mundo porque era tendencia internacional, porque la tecnología era cada vez más competitiva, accesible y por fortuna, la tendencia hoy sigue siendo así: los precios no fueron resultado puntual de “un modelo” eléctrico establecido en el país.

Por otra parte, los esquemas de seguridad en los cuales confiaba más el sector financiero era los PPA’s a través de las Subastas de Largo Plazo (SLP) y aquí hay que decir las cosas como son, estos PPA’s era dados por una empresa pública que generaban condiciones de gran confort para el sector financiero y además no había otra opción.

Si analizamos de que otra manera se podría obtener otro esquema financiero, pues entonces te ibas por un contrato de cobertura que igual la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no pudo generar todos los contratos o no pudo comprar toda la capacidad que hubiera deseado porque estaba “topada”.

Esta limitante para adquirir capacidad estrangulo a algunos proyectos privados que no pudieron ser bancables porque no pudieron tener acceso ni aun PPA o aun contrato de cobertura eléctrica por parte de CFE.

Aquí hay algunos ejemplos de la situación que acabo de mencionar como es el caso de los gasoductos.

Mucha de la infraestructura gasera de México se anclo en centrales eléctricas, hubo mucha promoción por parte de CFE que generaba contratos de cobertura eléctrica para grandes centrales térmicas y la propia Comisión Federal de Electricidad vendía el gas con los propios gasoductos que estaba licitando y construyendo a través de los inversionistas privados. Este era un proceso de “maquila”, por llamarlo de alguna manera.

Aquí el asunto fue que avanzaron los modelos de la Reforma Eléctrica y se construyeron los gasoductos, pero no se construyeron las centrales eléctricas porque no se pudieron concretar los contratos de cobertura ni se pudieron colocar PPA’s y al no entrar esa gran capacidad de generación de energía ya planeada, hoy esa circunstancia se constituye en uno de los grandes vacíos de la oferta eléctrica.

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