Los grupos de influencia en el nuevo Gobierno de López Obrador

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Pv-magazine México, agradece a este despacho su aporte valioso que nos ofrece en estas horas trascendentes de la historia de nuestro país, pero muy en particular a Rogelio Blanco, su Director General y a Marilyn Márquez, Gerente del Área de Asuntos Públicos en México, de esta firma global con representaciones en el mundo iberoamericano.

Un portal de noticias sobre energías renovables, no puede estar exento de difundir un análisis de esta naturaleza, hoy.

Rogelio Blanco, Director General

Marilyn Márquez, Gerente del Área de Asuntos Públicos

Aquí una panorámica de los grupos de influencia de quien será el titular del Poder Ejecutivo Federal en los próximos años, desde la óptica de LLORENTE & CUENCA, d+i desarrollando ideas.

Durante este año, más de 40 países han celebrado elecciones para seleccionar a su primer mandatario, lo que nos ha permitido ser testigos de diversos fenómenos que han impactado en la percepción y en las realidades de las democracias alrededor del mundo. Concretamente, en México, pudimos observar una jornada electoral histórica el 1 de julio de 2018. En ella, 89 millones de ciudadanos estaban llamados a las urnas. Finalmente, alrededor de 56 millones participaron en las votaciones de una lista nominal sin precedentes, en las que Andrés Manuel López Obrador resultó proclamado presidente electo del país.

Con el mayor porcentaje de participación de la historia, y envueltos en un entorno de evidente rechazo al modelo de gobiernos anteriores, más de 30 millones de votantes eligieron a un líder de izquierda como presidente de la segunda economía más grande de América Latina por primera vez en décadas.

Es cierto que cuestiones como el descontento colectivo, la evidente corrupción en todos los niveles de la administración pública, los índices de desigualdad, y la creciente ola de violencia e inseguridad en el país propiciaron el entorno perfecto para la aplastante victoria de MORENA en las elecciones. Sin embargo, no se debe olvidar la extraordinaria agenda de negociación que, tanto Andrés Manuel como sus grupos cercanos, alinearon para facilitar la llegada al poder de los nuevos actores.

Estos propiciaron, incluso, la preparación de una de las transiciones más tersas que se hayan visto desde que se inició la alternancia en la silla presidencial.

En el marco del lanzamiento de los principales bloques de la propuesta de Gobierno, la correcta administración de los diversos estilos de gestión de los responsables puede significar el éxito o el fracaso de la acción gubernamental. De ello dependerá la construcción de un proyecto a largo plazo, objetivo del partido. No se puede obviar la diversidad de perfiles que MORENA aceptó entre sus filas una vez que la victoria era inminente, provocando divisiones internas y la polarización de sus filas.

De ahí que la prohibición de corrientes o facciones, tanto en los estatutos de MORENA como en el ámbito legislativo, no sea impedimento para la creación natural de grupos de influencia que inciden, directa o indirectamente, en la toma de decisiones del primer mandatario.

GRUPOS DE INFLUENCIA

Con una gestión predominantemente centralista y altamente vertical, podemos asumir que aquellos grupos con capacidad de influir en la figura presidencial tendrán la oportunidad de hacerlo en cualquier dimensión del Gobierno. La clasificación de los grupos de influencia ha sido discutida por múltiples analistas desde diferentes perspectivas, pero debe entenderse como un planteamiento propositivo, y no limitativo, de los perfiles y tipos de vínculos que los integran. Más allá de los nombres, pretende generar un análisis profundo del relacionamiento del presidente electo y la forma en que dichas relaciones pueden incidir en la gestión de los temas del sector público.

PRIMER GRUPO: CÍRCULO ROJO

Este grupo está conformado por personas muy cercanas al mandatario y con las que generalmente comparte un vínculo personal. Después de intentar alcanzar la presidencia durante doce años, y, debido a su conocida personalidad, sólo tienen acceso a este grupo aquellos perfiles que tienen calidad de incondicional. Sus integrantes tienen la capacidad de cuestionar o examinar algunas de las decisiones importantes de Andrés Manuel López Obrador.

En esta sección podemos incluir a sus hijos, por orden de cercanía: Andrés, Gonzalo y José Ramón López Beltrán, así como a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller. Junto con “Andy”, como se conoce a Andrés López Beltrán, el trono de la confianza es compartido por la jefa de Gobierno electa de la Ciudad de México y fiel defensora durante más de quince años del proyecto de López Obrador, Claudia Sheinbaum, a quien muchos ubican como una posible sucesora del presidente electo.

Como mención especial tenemos a César Yañez, quien a pesar de ser un hombre de toda confianza y responsable de la estrategia de comunicación de la campaña, tendrá que valorar distanciarse de forma discreta del dirigente nacional después de un escándalo mediático reciente a causa de la difusión de las imágenes de su boda.

También se ubican aquí el director de Comunicación Social de la Presidencia, Jesús Ramírez, y el secretario particular en la Presidencia de la República y responsable de la agenda presidencial, Alejandro Esquer Verdugo.

Por último, el consejero jurídico, Julio Scherer, y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, han ido penetrando este reducido círculo gracias a los servicios personales y profesionales prestados a Andrés Manuel desde hace años.

SEGUNDO GRUPO: OPERADORES

En este apartado se encuentran aquellos personajes que han demostrado resultados sobresalientes en beneficio de la figura presidencial a lo largo de los años y a los que se les valora su eficacia a la hora de cumplir con sus tareas en el ámbito de la política.

Aquí se sitúan personas como la presidenta nacional de MORENA, Yeidckol Polevnsky, y la diputada federal, Tatiana Clouthier, quienes fueron piezas clave durante la campaña del tabasqueño. También podemos citar a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, quien fue afianzando su relación en los tres últimos años, y a Bertha Luján, madre de la secretaria del Trabajo, María Luisa Alcalde, quien ha acompañado a López Obrador desde su paso por el Gobierno de la Ciudad de México, en ese entonces Distrito Federal.

Otros de los nombres que figuran en este grupo son los de la fundadora de MORENA, Raquel Sosa, y el del líder de coordinadores estatales, Gabriel García Hernández, quien será responsable de supervisar las labores de los 32 delegados estatales y 264 regionales del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Además de Carlos Slim, el segundo empresario más cercano del presidente electo, después de Marcos Fastlich.

TERCER GRUPO: LOS PROFESIONALES

Los políticos profesionales de alto perfil no forman parte de los círculos críticos de confianza del presidente electo. Sin embargo, su cercanía es de vital interés para el tabasqueño por su utilidad a la hora de afrontar los desafíos que encontrará durante su mandato.

En este grupo, aparecen el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, los senadores de la República, Ricardo Monreal y Martí Batres, así como la vicepresidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Dolores Padierna, y su exesposo, René Bejarano, quienes controlan una de las tribus urbanas ligadas al partido en la Ciudad de México.

En esta categoría, también podemos ubicar a aquellos perfiles identificados mayoritariamente como empresarios pero que cuentan con la atención del presidente, el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, y el asesor presidencial, José María Riobóo.

NUEVA REALIDAD NACIONAL

Seguramente, la lista de nombres seguirá creciendo ante el reto titánico que representa la transformación que el país necesita. Por ello, más allá de la identificación llana de personajes, será necesario, para todos los actores de la escena nacional, entender los cambios que ha traído lo que muchos vislumbran no sólo como un cambio de sexenio, sino de régimen.

Para las compañías y las organizaciones, el conocimiento de estos grupos de influencia permitirá segmentar de mejor manera los esfuerzos de comunicación y colaboración con el fin de enfocar el desarrollo de inteligencia en aquellos perfiles con mayor oportunidad de incidir en las decisiones de alto nivel.

Sin embargo, estamos asistiendo a una nueva realidad nacional en la que este Gobierno busca romper paradigmas y desligarse por completo de lo desarrollado anteriormente por otras administraciones. De esta manera, los equipos de Asuntos Corporativos y los líderes de vinculación, riesgos y negocios de una organización tendrán que desarrollar programas en los que no solo bastará con identificar a los influenciadores o decisores de la política en el país, sino que deberán adaptar sus prácticas corporativas de forma creíble y legítima a un nuevo esquema de colaboración que busque continuamente el bien común para todos los mexicanos, especialmente los más vulnerables.

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