“Energías sustentables: estamos perdiendo la oportunidad de construir conocimiento”

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J. Antonio del Río Portilla, Investigador del Instituto de Energías Renovables de la UNAM y Premio Universidad Nacional 2023. Imagen del IER de la UNAM

En mis conversaciones cotidianas los temas de fuentes renovables son recurrentes, después de comentar sobre las bondades de las fuentes renovables, frecuentemente me preguntan: ¿Por qué no observamos un cambio rápido hacia las energías renovables?

Hoy sabemos que las fuentes renovables de energía, además de no emitir gases de efecto invernadero, son más baratas. El hecho de que hace algunas décadas eran más caras que los combustibles fósiles ya pasaron a la historia y en la actualidad tienen ventajas tecnológicas, ambientales y económicas sobre las fuentes fósiles.

Ante esta genuina pregunta de especialistas en diversas áreas y entre familiares y periodistas, normalmente, contesto que considero que hace falta divulgar más estas bondades.

Nuevamente, quiero enfatizar que estamos perdiendo la oportunidad de construir conocimiento más cercano a nuestras poblaciones y entornos. En este caso me referiré al uso de fuentes renovables de energía y a las causas de la lenta adopción en nuestros entornos.

Arturo Reyes Sandoval, director del Instituto Politécnico Nacional y Ofelia Angulo Guerrero, titular de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación del gobierno de la CDMX. Energías renovables en el nuevo portal científico del Instituto Politécnico Nacional. Imagen del IPN

Para mi resulta muy significativo que en países con un menor ingreso promedio per cápita que México, están invirtiendo dinero y esfuerzo para responder estas preguntas.

Recientemente en la revista Scientific Reports se publicó un artículo que aborda este tema en Bangladés. Este estudio investigó los factores que influyen en la adopción de energía limpia entre los hogares de Bangladés, utilizando la descomposición de Blinder-Oaxaca que conlleva a la conclusión esperada, las poblaciones urbanas adoptan más rápidamente la tecnología de renovables.

Deseo hacer un paréntesis, al ver en el resumen la mención a una metodología estadística llamada Blinder-Oaxaca, seguramente de manera similar a quien lee estas líneas se despertó mi curiosidad para saber más sobre el método Blinder-Oaxaca. Mi imaginación voló e imaginé alguna metodología inspirada en algún hecho o en alguna condición o en algún juego o en “algo” de la región de Oaxaca.

Al leer sobre esta metodología, aprendí, y mi prejuicio se desvaneció. El método Blinder-Oaxaca fue propuesto para analizar estadísticamente diferencias en los promedios entre grupos de las variables independientes y proyectándolas a los resultados en las variables dependientes. Regresando al resultado de este trabajo sobre Bangladesh, aunque aporta información tengo que enfatizar que las correlaciones no explican y hace falta analizar con perspectivas sociotécnicas estas preguntas.

En esta última dirección apuntan los esfuerzos liderados por Karla Cedano Villavicencio, Ana Rincón Rubio y Manuel Martínez Fernández en temas de pobreza energética y los aspectos emocionales en la transición energética que, efectivamente, aportan información valiosa para intentar responder este tipo de preguntas. En sus trabajos concuerdan en que la pobreza económica es un factor que disminuye el uso de las renovables y el entorno rural o urbano también determina la velocidad de la transición; adicionalmente incluyen aspectos emocionales que conflictúan a las comunidades ante el ofrecimiento de acceso a la energía que no considera la satisfacción de las necesidades comunitarias.

Instituto de Energías Renovables de la Universidad Nacional Autónoma de México. Temixco, Morelos, México

Los gobiernos en México han utilizado el término acceso a la energía para combatir la desigualdad energética; pero el dar acceso a energía ha dejado de lado aspectos como suficiencia, entorno y calidad energética entre otros.

Por ejemplo, estos aspectos son relevantes para conseguir confort térmico en las edificaciones de cada entorno, muchos de los desarrollos en tecnologías o normas energéticas en los países del norte global se refieren a la calefacción que no son necesarias o adaptables a los países en la región intertropical.

Adicionalmente, la oferta centrada en el acceso a la energía, que puede involucrar la energía de iluminación o para algún otro artefacto eléctrico, no resuelve la necesidad energética de la población para satisfacer sus necesidades y mucho menos para generar productos o servicios con valor de intercambio y esta limitación produce emociones contradictorias. Los aspectos emocionales se refieren a tristeza, decepción, enojo o culpabilidad, emociones que provocan ambivalencias a las comunidades hacia las energías en general, pero en particular hacia las nuevas tecnologías. Así, con solo brindar el acceso a la energía, sin considerar a la energía como un medio para satisfacer las necesidades y para la construcción de productos y servicios con valor de intercambio conlleva a una satisfacción energética frágil e incompleta en las comunidades.

Divulgando el conocimiento en energías renovables. Central fotovoltaica en Guanajuato, México. Imagen de Erik Meza

Imagen de Erik Meza

Antes de concluir, quiero agradecer al Dr. Marco José quien leyó el artículo de la semana antepasada y amablemente me hizo llegar un artículo sobre la COVID larga en México que fue publicado en línea el día 3 de febrero pasado y que yo no alcance a conocer cuando escribí ese artículo. Este trabajo realizado por colegas del Instituto Nacional de Geriatría, Instituto Nacional de Cardiología y de la UNAM concluye, entre otros hallazgos, que los síntomas de la COVID-19 persisten en un 12 por ciento en la población mayor de 20 años, un alto porcentaje de la población que merece atención. Finalmente, también concluyen que la forma severa de estos síntomas disminuye con la vacunación. Así que a vacunarnos.

Estos son ejemplos muy interesantes con aporte sustancial a nuestro conocimiento en dos áreas enfocadas, a su manera, en el bienestar de la población mexicana, pero nos hacen falta mayor conocimiento de nuestros entornos.

Ahora déjenme regresar al tema energético. Quiero enfatizar que para transitar hacia las fuentes renovables de manera justa, comparto la opinión de las Dras. Cedano y Rincón en que debemos realizar nuevas investigaciones en estas direcciones sociales, en particular, las emocionales para poder responder a la pregunta planteada y muchas otras que se están quedando en nuestros tinteros.

Este artículo fue publicado el día 21 de febrero en el periódico la Unión de Morelos

Blog de J. Antonio del Río Portilla

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