Acuerdo bilateral México-EUA o TLCAN 2.0: ¿Suficiente para blindar la Reforma Energética?

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Un texto con una visión global sobre un tema fundamental. El documento del investigador aborda los pronósticos que se esperaban para el presente año, tras la aprobación de la reforma energética y a cinco años de distancia realiza una confrontación que impera hoy, en el 2018.

Por la importancia del análisis, presentamos a continuación el documento en su integridad.

Dr. Pablo López Sarabia

El acuerdo de entendimiento alcanzado entre México y Estados Unidos sobre el TLCAN es una señal positiva para la continuidad de la Reforma Energética en su esencia económica; aunque habrá un cambio en el discurso político a decir del jefe negociador de AMLO. Sin embargo, un reporte de la agencia de noticias Reuters sugiere que los cambios en el sector energético de México serían de fondo y no sólo de forma.

El anuncio de un acuerdo de entendimiento bilateral entre México y Estados Unidos sobre el TLCAN, el pasado 27 de agosto, generó una reacción positiva en los mercados financieros locales y de Nueva York, particularmente en la cotización peso-dólar. El optimismo en los mercados continuó tras las declaraciones sobre el tema de energía que fue incorporado al acuerdo por parte del jefe negociador en materia comercial designado por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En conferencia de prensa con todo el equipo negociador en la embajada de México en Washington, el Dr. Jesús Seade enfatizó que el presidente electo no piensa “echar para atrás” la Reforma Energética o cambiar la Constitución; también señaló que la nueva administración respetará los contratos existentes, aunque políticamente el lenguaje que se usará no será un “cut and paste” de la Reforma Energética. La idea del acuerdo en materia de energía a decir del Dr. Seade fue dejar los mismos compromisos de la Reforma, pero dejando en claro las facultades del gobierno para regular el sector. Por lo anterior, se realizó una reingeniería en el diseño de los textos que refleja el respeto a la Constitución, sin hacer una cita directa de la Reforma, pero que legalmente fuera “duro el candado” y “claro los textos”.

Marcelo Ebrard próximo Secretario de Relaciones Exteriores señaló que el acuerdo de entendimiento anunciado era positivo, ya que reduce la incertidumbre sobre la economía y recoge las principales preocupaciones planteadas por el equipo del presidente electo, especialmente en las relativas al sector energético. Por su parte, Andrés Manuel López Obrador señaló: “… que México se reserva el derecho de reformar su Constitución y sus leyes en materia energética, al quedar asentado que el petróleo y los recursos naturales pertenece a nuestra Nación”.

Recordemos que la esencia de la Reforma Energética fueron los cambios constitucionales a los artículos 27 y 28; así que no queda claro si el acuerdo de entendimiento bilateral o el TLCAN 2.0 podrá blindar la Reforma por completo, ya que el acuerdo protege la inversión en el sector a través del capítulo 11 y las regulaciones respectivas sobre compras de empresas del estado que afectarían a PEMEX y CFE.

Los ejes estratégicos de la Reforma Energética aprobada durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto fueron: i) Mantener la propiedad de la Nación sobre los hidrocarburos en el subsuelo, sólidos, líquidos y gaseosos en todo momento; ii) Mantener la prohibición de otorgar concesiones; iii) Incorporar contratos, que celebre el Ejecutivo Federal, con organismos y empresas del Estado y/o terceros que permitan expandir y hacer más eficiente las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos; iv) Autorizar, a partir de permisos otorgados por el Ejecutivo Federal, la participación de terceros en refinación, transporte, almacenamiento y distribución de hidrocarburos sin que se ponga en riesgo la propiedad de nuestros recursos, y v) Permitir contratos con terceros en generación de electricidad, distribución y transmisión.

Los beneficios esperados en el momento de aprobación de la Reforma Energética eran:

i) Lograr tasas de restitución de reservas probadas de petróleo y gas superiores al 100 por ciento;

ii) Incrementar la producción de petróleo a 3 millones de barriles diarios en 2018, así como a 3.5 millones en 2025;

iii) Incrementar la producción de gas natural a 8 mil millones de pies cúbicos diarios, así como a 10.4 millones en 2025;

iv) Reducir las importaciones de gas y petrolíferos; v) Mejorar los resultados financieros de la CFE reduciendo costos y distribuir eficiencias a la sociedad;

vi) Impulso a las energías renovables y limpias alcanzando el 35 por ciento de la generación eléctrica en 2024, y

vii) Modernizar y ampliar la red nacional de transmisión y distribución de electricidad.

Es claro que la implementación de la Reforma Energética aún no ha alcanzado los objetivos planteados, ya que actualmente la producción de petróleo se ubica en 1.84 millones de barriles al día; mientras la producción de gas natural se ubica en 4.85 mil millones de pies cúbicos diarios, muy lejos de la meta propuesta por la Reforma para 2018. Además de contar con una balanza comercial en materia energética deficitaria, destacando de manera importante la importación creciente de gasolinas y gas natural. Por lo que respecta al sector eléctrico todavía se presentan fallas técnicas y no técnicas relevantes, al tiempo que la CFE todavía tiene que hacer esfuerzos importantes para lograr una reducción de costos y pasivos laborales en el largo plazo. El incremento de las tasas de interés y la competencia por los flujos de inversión a nivel global en un sector intensivo de capital, será un reto para el desarrollo de proyectos de infraestructura que permitan alcanzar los objetivos planteados en la Reforman Energética; así que las subastas petroleras y eléctricas serán un elemento clave en un entorno de austeridad de la nueva administración y volatilidad en de los Mercados Emergentes.

Un reporte divulgado por la agencia de noticias Reuters señala que la administración de AMLO podría suspender las subastas internacionales de exploración y producción de petróleo y gas indefinidamente, y otorgarle a Pemex la autoridad para elegir a sus propios socios en lugar de realizar licitaciones. El documento en poder de Reuters también sugiere que la nueva administración podría tener un mayor acercamiento con la OPEP y abandonar la Agencia Internacional de Energía. Aunque el Dr. Jesús Seade señaló en Washington que se respetarán los más de 100 contratos adjudicados en las subastas petroleras a empresas extranjeras y privadas; el documento citado por Reuters indica que se revisarán los contratos adjudicados y que se plantea modificar los esquemas de asociación de Pemex para realizar un plan estratégico de largo plazo. Si el reporte de Reuters se llega a materializar, no queda claro si la Reforma Energética estaría completamente blindada con el nuevo acuerdo bilateral México-Estados Unidos o un modernizado TLCAN 2.0, ya que los cambios en el horizonte podrían ser más de fondo que de forma, aunque el tiempo lo dirá. La realidad es que el sector energético será una pieza clave en la nueva economía digital y en el impulso de la Revolución Tecnológica 4.0; además de ser un insumo clave para mejorar la competitividad y productividad industrial.

The views and opinions expressed in this article are the author’s own, and do not necessarily reflect those held by pv magazine.