La fusión de las empresas de generación de CFE

Pedro Joaquín Coldwell y Rocio Nahle, encabeznado la transición energética

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Como balde de agua fría cayó, en el sector privado, la noticia de que CFE volverá a unir sus empresas de generación, conocidas como EPS por empresa pública subsidiaria en una sola.

En un documento de 6 páginas la Secretaria de Energía, Rocío Nahle, explica el porqué de la decisión y pone ejemplos para clarificar. El principal argumento es que, al ser un mercado de precio, el factor primordial es el costo de producción. El dividir a las empresas solo incrementa el gasto de operación y dificulta el mantenimiento de la flota de generación. Me parece que son argumentos válidos, pero esto debería venir de la mano de un cierre de centrales ineficientes con la reducción de plantilla que es necesaria. Igual de necesaria es la creación de un plan profundo de eficiencia de operación y no las buenas intenciones o discursos como pensar que los canadienses, o cualquier otra nacionalidad, resolverán los problemas.

Las empresas de energías renovables, por otro lado, dieron precios muy competitivos pero en gran medida pasaron su factura a los pequeños constructores que fueron subcontratados. Pagos a 180 días, secuestro de máquinas, amenazas veladas, pirateo del personal y muchas otras prácticas no son anecdóticas sino reales en más casos de los que se piensa.

También, dicho sea de paso, despreciaron el Contenido Nacional calificándolo de un incremento de costo y de premiar la ineficiencia y, súbitamente, se han tornado en paladines del mismo. Ver para creer.

El cumplimiento al Código de Red se hacía a regañadientes, como en casi todos los países del mundo, pero comparaban lo que se pide en otros lares obviando que las exigencias dependen en gran medida de la topología del sistema.

CFE no recibía, ni recibe, pago por los servicios auxiliares ni por dar el respaldo que permite a las renovables operar con la certidumbre de que la reserva rodante se encuentra ahí. Esto, por supuesto, se paga en otros lugares y en ocasiones muy lucrativamente.

En resumen, hay argumentos por parte de la administración actual para efectuar cambios pero sería un grave error no ver las bondades que tienen las subastas así como los mercados. Por desgracia el ambiente se encuentra tan polarizado que el diálogo creativo y fructífero queda en el cajón del olvido. Retomarlo no será fácil, pero no hay alternativa. Vienen tiempos interesantes.