Las tarifas de Trump podrían afectar los fabricantes solares estadounidenses en México

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“El 10 de junio, los Estados Unidos impondrán una tarifa del cinco por ciento a todos los bienes que ingresen a nuestro país desde México, medida que se mantendrá hasta el momento en que los inmigrantes ilegales dejen de ingresar a nuestro país a través de México, STOP. La tarifa aumentará gradualmente hasta que se resuelva el problema de la inmigración ilegal..”

Con este tuit el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció una medida que podría tener efectos negativos no sólo en la industria mexicana en general, sino también en la producción de paneles y componentes fotovoltaicos y especialmente de empresas de Estados Unidos con fábricas en México.

Por otra parte, en la política internacional de la administración Trump  los aranceles o la amenaza de introducirlos se utiliza como herramienta política contra los enemigos de los Estados Unidos, reales y percibidos, así como los aliados más cercanos de la nación.

La reacción de la industria solar estadounidense pareció ser de amarga resignación: “Otra semana, otra crisis comercial”, observó el fundador y CEO de NEXTracker Daniel Shugar en LinkedIn.

El gran cambio en la cadena de suministro global

Entre los fabricantes que podrían verse afectados por las nuevas tarifas se encuentran, de hecho, la estadounidenses SunPower, que produce paneles en dos fábricas distintas, y el productor de micro-inversores Enphase, que trasladó la producción a México para evitar las tarifas aplicadas a los productos provenientes de China, donde también tiene una fábrica.

Para Enphase, los aranceles en China y ahora la amenaza de aranceles en México se materializan en un momemnto en que la compañía se acerca a terminar con éxito su lucha por recuperar la rentabilidad. Y mientras que los aranceles del cinco por ciento son mejores que el 10 por ciento y luego el 25 por ciento que sufrió con sus microinversores de fabricación china, esta no es una buena noticia para una empresa cuya supervivencia ha dependido de bajar el precio de sus productos.

Otra compañía que inevitablemente se verá afectada por las nuevas tarifs es SunPower que, según dijo a Bloomberg, está actualmente analizando las implicaciones para su producción de módulos que ensambla en Ensenada, Baja California y envía a Estados Unidos.

SunPower ha tenido más suerte al esquivar las tarifas en comparación con Enphase, ya que se vio conceder una de las raras exenciones a las tarifas anteriores introducidas por Trump para sus productos solares de contacto posterior, probablemente como quid-pro-quo para la compra de la antigua fábrica de la almenana SolarWorld en Oregón. SunPower ahora está vendiendo esa fábrica, pero planea arrendar una parte del espacio y continuar haciendo sus módulos de la serie P allí.

Otra compañía que podría verse afectada por cualquier tarifa en México es NEXTracker, la cual es propiedad de Flex, el mismo fabricante contratado que fabrica microinversores Enphase y que ha fabricado módulos de SunPower.

Sin embargo, Flex es una compañía global y NEXTracker anunció este hecho al señalar que esto lo hace más resistente frente a las tarifas.

“Si estás involucrado en la energía solar a gran escala en los Estados Unidos, debes considerar seriamente el tamaño, la sofisticación y la escala de la cadena de suministro de tus proveedores de equipos para navegar en este período volátil”, señaló el CEO de NEXTracker.

Impacto muy limitado en la industria mexicana de paneles

Aunque la mayoría de los paneles producidos por empresas mexicanas están generalmente destinada al mercado nacional de la generación distribuida, es indudable que las nuevas tarifas cerrarían el potencial acceso al mercado estadounidense.

En un estudio de mercado que pv magazine realizó el año pasado, se pudo averiguar que se trata de una industria de paneles con muchas debilidades. Según Javier E. Romero Durand, de la Asociación Mexicana de Fabricantes de Equipos Fotovoltaicos (Amfef ), pues en la industria de módulos del país hay de todo.

“Hay fabricantes nacionales como Iusasol y Solartec con muchos años de experiencia en la manufactura en México, con altos estándares de calidad y certificación con alta automatización, así como también talleres de ensamblaje de paneles solares con producciones muy pequeñas e incluso importadores que por efectos fiscales y de comercio exterior importan paneles semiterminados y los terminan de ensamblar en sus almacenes sin ningún control de calidad y de eficiencia de producto”, comentó.

Según él, además, varias tecnologías fotovoltaicas nuevas como 5 Bus-Bar, diseño vidrio-vidrio, PERC o los paneles bifaciales se están introduciendo actualmente en la industria del país, pero si no se aprueban políticas de apoyo a la industria, todos los esfuerzos en esta dirección podrían ser inútiles. “El panel mexicano sigue siendo muy competitivo respecto al chino, al menos en lo que respecta al segmento de generación distribuida en donde el mercado nacional tiene una participación de aproximadamente el 40 por ciento. La capacidad de producción de las fábricas nacionales podría fácilmente cubrir cuatro veces la demanda nacional en este segmento”, afirmó.

Otros productores nacionales son Solartec en Guanajuato, ERDM Solar en San Andrés Tuxtla en Veracruz, Solarsol en Mérida en Yucatán, Solavatio en San Felipe del Agua en Oaxaca, y Solarever en Tepei del Río en Hidalgo.