Motores Contundentes

SMA Photovoltaik

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En la presente entrega hacemos un esbozo gráfico del gran aporte que la energía eólica ha hecho en México, el viento como recurso climatológico abúndate e infinito particularmente en nueve estados de la República; sin embargo, no mencionar que Oaxaca es la joya de la corona eólica sería injusto. El estado costero fue pionero en albergar los primeros grandes parques eólicos del país.

De acuerdo con el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional 2018-2032, el PRODESEN, hasta el pasado mes de diciembre están en operación 46 centrales eólica cuya capacidad instalada registran 4,199 MW, lo que representa el seis por ciento de la capacidad total del país.

En contraste y de acuerdo con el mismo documento, hasta ese mismo mes había en operación 23 centrales fotovoltaicas, las cuales representan menos del 0.4% de la capacidad total, 214 MW, y el 0.1 por ciento de la generación eléctrica 344 GWh.

La mayor concentración de generación eólica se localiza en Oaxaca, con el 56 por ciento de la capacidad instalada y el 61 por ciento de la generación anual mediante esta tecnología.

Frente a estos números, la energía solar registra una ventaja aun por concretar, el 85 por ciento del territorio es susceptible para generar energía fotovoltaica, aunque la mayor capacidad de generación se daría hacia el norte del país, zona de mayor e intensa radiación.

Las dos tecnologías comparten circunstancias positivas más allá de ser renovables y amigables con nuestro entorno medio ambiental, ambas registran un rápido desarrollo tecnológico, son cada vez más competitivas y registran una constante disminución de costos, lo que las convierte en actividades de gran crecimiento y demanda.

En México se estima un potencial eólico de al menos 15,000 MW. Hacia el 2021, el factor fotovoltaico podría aportar por lo menos 10,505 MW.

A través de las tres Subastas de Largo Plazo hasta ahora registradas, los números de ambas tecnologías son los siguientes. Pv-magazine México agradece el aporte informativo a la Asociación Mexicana de Energía Eólica, proporcionado por Héctor Treviño, su Director Ejecutivo.

Si antes de la reforma del sector del 2013, ya operaban campos eólicos y fotovoltaicos en territorio nacional, el despunte de ambas tecnologías es decisivo bajo la Ley de la Transición Energética, instrumento jurídico que da certidumbre al desarrollo de ambos motores en la producción de energía renovable, las de mayor crecimiento en los cinco continentes. En México ya es una realidad, pero lo mejor está por llegar.