La generación distribuida: un modelo de generación eléctrica para todos

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En 2015, la Comisión Federal de Electricidad informó a través de un comunicado que, al concluir la presente administración, el 99 por ciento de la población tendría acceso al servicio de energía eléctrica; solo faltan seis meses para conocer la certeza de esta aseveración.

A favor de este objetivo, la actual legislación en materia de electricidad puede y debe contribuir para alcanzar la meta planteada y uno de los modelos de generación de energía para alcanzar lo proyectado es: La Generación Distribuida (GD), una forma de producción propia de las tecnologías insertadas en las energías renovables y la cual produce electricidad en el mismo sitio de su consumo, bajo ciertas disposiciones técnicas y normativas señaladas en la Ley de la Industria Eléctrica.

En los años recientes la GD ha encontrado en la generación fotovoltaica la tecnología que tiene el potencial de “democratizar” el acceso a la electricidad, de llevarla a todos los rincones del país; mientras tanto, ya empieza a cubrir importantes zonas urbanas y rurales de la República.

Esta realidad ya en operación se debe, entre otros factores, al continuo descenso en los precios de los equipos fotovoltaicos menores a 500KW, al aumento progresivo de los precios de la electricidad para los usuarios del servicio eléctrico que no reciben subsidios; pero, sobre todo, a la certidumbre a la inversión que otorga el marco regulatorio vigente desde el 2017.

Bajo estas características, la GD tiene el potencial de aportar 150 mil millones de pesos al Producto Interno Bruto en los próximos seis años y reducir en más de 27 millones de toneladas las emisiones de dióxido de carbono, conocido como CO2; según afirma la Asociación Mexicana de Energía Solar, ASOLMEX.

De acuerdo con el estudio “Mercado de Energía Fotovoltaica de Baja Escala, Generación Distribuida 2017”, promovido por la Iniciativa Climática de México y encabezado por la especialista Mercedes Fariña, el sector de la Generación Limpia Distribuida ha registrado un crecimiento ascendente en promedio anual del 121 por ciento; índice liderado por la energía solar fotovoltaica, la cual ha incrementado su capacidad en nueve veces en los últimos tres años.

En las próximas entregas de pv-magazine México habremos de publicar una charla con Mercedes para hablar con mayor puntualidad sobre este estudio que continúa incrementado su acervo de conocimiento sobre esta materia.

Pero, ¿por qué se dice que la GD es una tecnología disruptiva que “democratiza” la producción de electricidad?

Un sistema solar fotovoltaico interconectado menor a 500 KW, de acuerdo con el estudio señalado, es “un dispositivo conectado a la red eléctrica que convierte la luz del sol en electricidad lista para ser consumida”; aquí está la clave para que cualquier comunidad por pequeña que sea tenga acceso a esta tecnología, tanto en la Sierra Tarahumara como en cualquier región de la Selva Lacandona.

El equipo necesario de la GD y su mantenimiento para su operación resulta de lo más sencillo que uno pueda imaginar; se requieren panales fotovoltaicos, un inversor, una pequeña estructura de montaje, cableado eléctrico y un sencillo sistema de comunicación.

La vida útil de un sistema fotovoltaico para la GD de pequeña escala puede abarcar un periodo de hasta 25 años, excepto el inversor el cual por su operación intensa demanda ser remplazado en un periodo de 10.

No obstante, la sencillez del equipo y de la estructura requerida, la seguridad en la instalación siempre debe estar presente; potenciales incidentes (incendios, en su mayoría) podrían registrarse si no se observan protocolos internacionalmente definidos para la seguridad como la certificación basada en el “Estándar de Competencia EC0586: Instaladores de SSFVI en los sectores residencial, comercial e industrial”.

Hasta hace algunas décadas, la relación entre tecnologías y Derechos Humanos parecían materias de mundos diferentes, difícil de concebirlo en la actualidad: la relación entre ambos paradigmas es indisoluble, hoy.